¿Es una droga el alcohol?

María Campo

LUGO

22 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

No pasaban de los 15 años. Quizás menos. Iban vestidas como las niñas de ahora, con atuendo de adultas. Su maquillaje era excesivo, cumplía perfectamente su misión de ocultar la inocencia. La ocasión se prestaba. Esa noche se permite casi todo. Sin embargo la novedad no es ya hacerlo sólo en fechas especiales. Se cruzaron con tres chicos. Serían de su misma edad. Aunque ellos aparentaban incluso menos años pese al traje. Entre dos llevaban al tercero que no se tenía en pie. Se saludaron todos, menos el semiinconsciente. A ninguno pareció importarle. Fue algo natural.

Ellas se dirigieron solícitas hacia la barra. Cada una pidió su bebida. Alcohol y refresco. El camarero no pestañeó al servírselo. Removieron su combinado con garbo. Miraron a su alrededor. Cuando se percataron de que nadie fumaba, preguntaron si podían encender un cigarrillo. «Está prohibido», les contestaron. Docenas de carteles señalaban la prohibición en todo el recinto. Se miraron contrariadas y, al unísono, se alejaron caminando pizpiretas con su copa. Se perdieron entre cientos de criaturas de su misma generación con ojos vidriosos y andar tambaleante. Algunos en estado lamentable. Nadie dijo, ni hizo nada.

Por lo visto no a todo se le puede llamar droga. Sabemos que fumar mata, pero parece que beber es simplemente un acto social. Lo de la edad, como constatan las nuevas legislaciones, es algo relativo. Poner trabas al botellón es poner obstáculos a una reunión de amigos. La única pega es el ruido y los desperdicios. Esta semana 250 personas se reúnen en Lugo para participar en una cumbre contra la droga. Más allá de ocupar hoteles y promocionar el nombre de la ciudad, esta reunión debería de servir para algo.