Al servicio de la automoción

Benigno Lázare

LUGO

Padre e hijo reflejan la evolución en los sistemas de formación; uno comenzó de pinche y el otro estudió electrónica, faceta que obliga a una constante actualización

18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Hasta ahora Juan José Núñez y su hijo Óscar consiguieron vivir de los ingresos de un taller independiente, uno desde hace muchos años, y el segundo desde más recientemente porque todavía es muy joven. Pero el panorama no es bueno no solamente por los efectos de la crisis sino porque los fabricantes y comercializadores de las marcas cada vez aprietan más el garrote a los pequeños talleres e imponen sus leyes. Juan José y su socio son pesimistas con respecto al futuro de su taller de A Louzaneta y Óscar, que trabajaba con ellos, se incorporó a las filas de los desempleados, aunque espera que sea una situación transitoria.

A Juan José le gustaba la mecánica y procuró que su primer trabajo fuese en ese sector. Con 15 años comenzó a trabajar como Pinche en Colda, firma en la que aprendió el oficio y en la que trabajó 19 años hasta que echó el cierre en 1996. Ese año, con otros cuatro compañeros decidieron montar un taller en régimen de cooperativa, aprovechando la indemnización por el despido y pidiendo un crédito para comprar una nave en el polígono de A Louzaneta.

Con el tiempo los de más edad se jubilaron o abandonaron el barco y quedaron los dos más jóvenes, él y su socio Pablo Álvarez. Nuevamente tuvieron que recurrir a la hipoteca para abonarles su parte a los que se fueron. Ahora esa etapa está amortizada pero llegaron las vacas flacas para la mayoría, y Juan forma parte de ella, según indica con cierto pesimismo.

Óscar ya no es de la época de los pinches meritorios y, como también tenía vocación de mecánico, estudió automoción en un centro de formación profesional, en la rama de electrónica. No se puede atribuir al llamado amor paternal la afirmación de que es bueno en su oficio, porque también lo corroboran otras personas que lo conocen y que lo catalogan como un «manitas», que controla mucho de motores, no solamente de los cables y componentes electrónicos. Como la ciencia infusa es difusa y las cualidades naturales por sí solas no son suficientes, el aporta lo suyo y constantemente participa en cursos de formación para mantenerse al día.

Es una lucha contra los fabricantes, que cada vez complican más los componentes y tienen un mayor control sobre los repuestos y las reparaciones, en detrimento de los talleres pequeños e independientes. Por su parte, la gente compra menos coches nuevos pero también reduce a lo imprescindible las reparaciones en espera de mejores tiempos.