18 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Historias como la de Mónica Álvarez, la enfermera lucense que se marchó a Haití a ayudar a quienes lo perdieron todo sin esperar nada cambio, deberían interesar más al público, ocupar más espacio en los medios. Son pequeñas lucecitas de esperanza en el mundo hostil en que vivimos, y en el que parece que todo, o casi, se mueve por intereses; en resumen, por dinero.