La pretendida comarcalización de los parques de extinción de incendios puede crear más problemas al alcalde de Lugo
14 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Lugo tiene déficit de bomberos. Como la provincia anda escasa de gentes expertas en sofocar incendios y remansar calenturas, la manguera del bombero de la capital presta servicios con frecuencia más allá de las fronteras municipales. Pura generosidad, obligada solidaridad. Pero a los bomberos lucenses, que son funcionarios municipales, el gobierno que preside el socialista López Orozco los quiere comarcalizar, para no estropear un proyecto en el que la Diputación tiene mucho interés. La comarcalización aviva las brasas de otros viejos conflictos en el parque contraincendios de la capital, y hay quien pretende apagar el fuego que empieza soplando sobre él con decisiones como la suspensión de los actos de su fiesta patronal. En el entorno de Orozco, ahora que se queda sin Concepción Burgo , como en la provincia, faltan bomberos. Por eso hay un incendio en la Policía Local que amenaza con chamuscar al alcalde.
El líder, cualquier líder político, necesita a su lado a un bombero, a un experto en prevenir explosiones en el campo minado que es la gestión pública. Los alcaldes están entre los líderes que más necesitan a los bomberos. Unos sin uniforme, otros con él. El bombero sin uniforme es el asesor inteligente, el colaborador prudente. En Lugo faltan bomberos que echen agua sobre el incendio que quema a la Policía Local. Tras las últimas declaraciones judiciales en el caso de la supuesta retirada irregular de multas, los apagafuegos de Orozco, si los tuviera, deberían extender las mangueras. Pero de momento, nadie parece dispuesto en el entorno del alcalde a poner a funcionar las sirenas. Ni siquiera en la gestión de los otros bomberos, los de uniforme, los que se enfrentan al fuego real, los que socorren al accidentado, rescatan al gatito atrapado en el canalón y evitan que la desidia urbanística caiga sobre la cabeza de los peatones en días de vendaval.
En el equipo de Orozco hay quien parece empeñado en convertir en incendio lo que aún es poco más que un fuego de campamento en el servicio de bomberos. Con contenciosos abiertos por distintos motivos y un proyecto de comarcalización que será polémico, alguien en el equipo del alcalde decidió que este año no habría actos para celebrar la fiesta del servicio de extinción de incendios. Por ahorrar, dijo el concejal José Rábade . Lo ahorrado: misa y desfile de camiones.
El ahorro, ya se ve, es un concepto relativo. Cada uno lo entiende a su manera. Los socialistas de Manuel Vázquez también se han puesto ahorrativos en la cosa de los cargos y han decidido aplicar lo que acordaron en su congreso: una persona, un cargo. Y así dejan a Orozco sin su primera teniente de alcalde, Concepción Burgo, delegada de Cultura y Turismo. Burgo, concejala y diputada, puesta en la disyuntiva, optó por el Parlamento. Con las elecciones a la vuelta de la esquina, mudanza en el gobierno local. El PP de José Manuel Barreiro ya coló por ese flanco la primera andanada en las filas socialistas; le seguirán otras. Acogidos al consejo del chino Sun Zu, es seguro que los populares no olvidan que deben golpear al enemigo cuando está desordenado.
La marcha de Burgo es otra brasa en el incendio municipal. Y hay más. El abogado José Luis Fiuza , representante de la asociación contra el Plan Xeral de Ordenación Municipal (está en trámite de aprobación definitiva), anuncia la próxima presentación en la fiscalía de un tercer lote de papeles sobre aspectos del citado documento de cuya legalidad duda. El urbanismo, ahí es nada en Lugo, capital y provincia. Mientras en la ciudad amurallada, el PXOM enfila el camino hacia su aprobación por el pleno municipal, la Xunta abre la vía para arreglar el enorme lío en el que, en materia de urbanismo, convirtieron entre unos y otros la costa de Lugo, señaladamente el municipio de Barreiros. El trabajo del presidente de la Asociación de Empresarios de la Construcción, Hipólito Trinidad , parece que por fin da fruto. Otra cosa será el resultado final, lo que suponga para la ordenación de un territorio sensible. Ya se verá.
Lugo, sí, es una provincia necesitada de bomberos, de los que sofocan fuegos en el campo de la política y de los que apagan los incendios que destruyen bienes y vidas. Para combatir estos últimos, la Diputación que preside José Ramón Besteiro tiene sus planes, que levantan sarpullidos en el cuerpo de bomberos de la capital lucense. Por el flanco del gobierno local que deja al descubierto la reorganización del equipo de Orozco, el PP golpeará también en este asunto. Es de manual. «Cansa a los enemigos manteniéndolos ocupados», recomendó Sun Tzu.