El Melilla se proclamó campeón de la Copa Príncipe el domingo. El título llega después de que los norteafricanos bajasen el rendimiento en la Liga, como certificó la derrota sufrida a manos del colista Vigo (66-61). En una semana de fastos y celebraciones, el equipo de Gonzalo García regresará hoy a los entrenamientos. Y en ese escenario, el Breogán anhela repetir el triunfo cosechado en la primera vuelta en el Pazo ante el líder de la LEB Oro.
Héctor García, ex capitán del Leche Río y baluarte del Melilla en la final de Copa, manifiesta que «ganar en casa a rivales como el Breogán es fundamental para nosotros. Esperemos que la resaca no pase factura».
El escolta madrileño paladeó el mismo título con el Breogán hace dos años. Pero ya lo había conseguido antes con el Alicante y el Ourense. «Un disparo en cada sitio», bromea García. Y en cuanto a la reacción que cabe esperar de su equipo, señala que «ojalá la Copa venga bien como punto y aparte a una rachita negativa en la Liga».
Otro jugador que ha saboreado las mieles del triunfo en el torneo del príncipe es Nacho Ordín, capitán del Breogán. En su opinión, «esperemos que las celebraciones le pasen factura al Melilla, pero creo que casi siempre supone un refuerzo más positivo que negativo». «Cuando ganamos en Zaragoza, la confianza en el trabajo subió», añade el base celeste.
De esta manera, tanto Héctor como Nacho coinciden en que la consecución del título podría suponer un espaldarazo para un Melilla que está inmerso en la lucha por la plaza que otorga el ascenso directo a la ACB.
Ambición
El Breogán ya conoce la sensación de superar al Melilla. Lo hizo en la primera vuelta y espera repetir en el Pabellón Javier Imbroda. Ordín apunta que «la clasificación dicta que el rival es el mejor de la Liga. Se merecen el respeto de todos y sabemos que será complicado. Pero viajaremos con humildad y ambición, para demostrar que la victoria de la primera vuelta no fue una casualidad».
Héctor García, por contra, paladeó en el Pazo una derrota ante el Leche Río. El escolta madrileño confía en que su equipo corrija algunos matices con respecto a la primera vuelta: «Nuestro juego interior es muy grande y el suyo, muy físico. Ellos intentan aplicar la velocidad y a nosotros nos viene mejor controlar el ritmo. Creo que tendremos más opciones de triunfo si llevamos el partido a situaciones de cinco para cinco».