Algo más está pasando y queremos saberlo

Carlos Vázquez

LUGO

Algo más está ocurriendo y los ciudadanos tenemos derecho a saberlo. El caso y la operación Carioca están dejando en clara evidencia a más de uno, incluidos los sistemas de seguridad. Porque si a principios del mes de noviembre eran unos sospechosos hackers informáticos los que estuvieron a punto de llevarse por delante toda la investigación sumarial del caso de los burdeles -dejando al descubierto a los testigos protegidos-, ahora resulta que ni la propia Comandancia de la Guardia Civil de Lugo es tan segura como pensábamos hasta la fecha.

Al parecer y sin que las cámaras de seguridad alerten de nada, cualquiera puede acceder y pasearse por el acuartelamiento, buscar el objetivo y abrir a patadas la puerta de la oficina donde, curiosamente, trabajan los dos agentes que estudian el caso de los burdeles e investigan a sus propios compañeros, que ya de por sí es de sobra preocupante.

Demasiadas coincidencias y excesivo oscurantismo el que demuestran por un lado la Xunta de Galicia -que sigue sin piar desde que tuvo que desmentirse a sí misma por lo que a todas luces semejaba un sabotaje que intentó hacer pasar por la famosa bayeta de vileda-, y por el otro el Ministerio del Interior, que algo tendrá que decir también sobre la falta de seguridad de una instalación tan sensible como es la comandancia de una capital de provincia.

Y ya de paso, unos y otros, que nos digan qué está pasando aquí porque ni siquiera es necesario recurrir al personaje de William Shakespeare para que el dramático Hamlet pronuncie aquello de que «algo huele mal en Dinamarca».