Los presupuestos institucionales acusan la caída de ingresos y obligan a buscar recursos ajenos para mantener la inversión
20 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A Lugo, tierra de inviernos duros, de lluvia y frío, el viento del norte le trae este año recortes presupuestarios que le helarán el corazón económico. Cae el presupuesto del Inludes que dirige Lara Méndez y quizá también el de la Diputación; caen los recursos del Ayuntamiento de la capital y se agudizan las penurias en los concellos que ya tienen, o empiezan a tener, dificultades para hacer frente al gasto corriente. La crisis es un invierno duro en la economía de la provincia, tan acostumbrada a la escarcha en su caja de caudales. Mientras más empresas echan el cierre, desaparece algún otro comercio, se apaga algún otro tanque de frío de explotación lechera, Lugo capital estrena debate sobre un ambicioso y costoso plan de movilidad. Y a todo esto, en los días de hielo, el principal sindicato de la Policía Local y el gobierno municipal consumen su tiempo en una inacabable guerra de recursos y querellas.
En Lugo, la política es una batalla de horarios, un juego de convocatorias, una zancadilla en el reloj a propios y extraños. Concluye la construcción de la la primera fase de ronda este y el conselleiro Agustín Hernández acude veloz a inaugurarla. Y hay en el día de la inauguración un floreo de convocatorias socialistas que van, quizá, contra los otros que son el PP, tal vez contra los propios. El viernes, el día en que los políticos tienen más necesidad de hablar, el secretario provincial del PSOE, Ricardo Varela, citó a los periodistas a las 12; a la misma hora había convocado rueda de prensa el alcalde, José López Orozco , que tenía a un invitado madrileño; el gobierno provincial también eligió el mediodía del viernes, como tiene por costumbre, para dar a conocer los acuerdos de la junta de gobierno. Los socialistas, según se ve, tienen debilidad por la hora del Ángelus; claro que también hay quien piensa, seguramente sin más motivo que la necesidad de pensar mal, que Varela midió con la vara de la rueda de prensa su capacidad de convocatoria frente a la de Orozco (o al revés) y que en la Diputación están a lo suyo.
El entretenimiento horario es muy útil al político. No resuelve nada, claro, pero trae muy ocupados a los periodistas, que así lo mismo se olvidan de la crisis y de la caída de los presupuestos institucionales, de la rebaja del dinero disponible para las obras que crean puestos de trabajo. Caen los presupuestos porque caen los ingresos, arrastrados por la crisis de la construcción. Ahora que Zapatero sueña nuevas economías, a los ayuntamientos lucenses se les quedan vacías las cajas fuertes, ayunas del dinero del ladrillo, de los ingresos por los impuestos y las tasas de las licencias. Zapatero sueña con una nueva economía, y los alcaldes, con una legión de constructores dispuestos a solicitar licencias. O no, que también puede ser que los alcaldes de hoy no sean iguales a los de hace unos meses y fíen su futuro a la nueva economía sostenible, fraternal y así, para pasmo de Hipólito Trinidad .
Quizá en la agenda del reciente viaje a Suiza del presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro , hubo un fondo económico, un intento de buscar recursos para el duro invierno que viene. Lo malo de los viajes es que terminan y, al regreso, todo está como estaba. La crisis, al contrario que las maletas, no se pierde en la bodega de los aviones, no se extravía en los aeropuertos ni pasa el control de los aduaneros. Besteiro viaja a la tierra de los bancos y en la suya crecen altas las hierbas en urbanizaciones fantasmas. En San Fiz, en el desarrollo urbanístico del que tanto sabe Besteiro, hay escaleras que conducen a ninguna parte, como tantos viajes institucionales, incluidos algunos, no todos, de alcaldes de municipios lucenses.
Lugo, tierra de inviernos duros, se prepara para uno con mucho hielo en la economía provincial. Ante el temporal, desde Madrid se acerca el brasero de la segunda edición del Plan Zapatero; desde Santiago, Núñez Feijoo anuncia combustible en forma de planes de discriminación positiva. El presidente de la Diputación Provincial adelanta que buscará vía endeudamiento la energía necesaria para mantener el nivel de inversión y atenerse al plan económico y financiero. En el Ayuntamiento de la capital, el capítulo de inversiones cae cerca de un 44%. En el frío, a la capital le ha florecido un plan de movilidad cargado de recomendaciones que son un largo suma y sigue de inversiones y gastos. Ahora que la crisis hiela la economía de la provincia a los lucenses se les propone viajar en bici. Ya lo decía Franco: «Ministro, lo que quiere el obrero es una bicicleta». Luego vino el frío y le demostró su error.