De Isaac Díaz Pardo se conoce su larga trayectoria, cuyas consecuencias en la sociedad y en la cultura de Galicia de las últimas décadas han y sido y son fructíferas. Recuperador de la cerámica de Sargadelos, puente entre la Galicia del exilio y la del interior, editor, articulista de prensa, artista... Sus méritos son tan amplios como la humildad con la que los recibe, sin hacer ostentación de ellos.
Si el personaje es emblemático, un lugar como San Alberte también lo es: iglesia, puente y fuente tienen importancia histórica, artística y natural, y son un lugar de paso para caminos de ayer, de hoy y, suponemos, de mañana. Premio por su trayectoria. En Díaz Pardo se reúnen el hoy y el ayer, aunque su trabajo pasado y presente quedará para el futuro. Así se puso de manifiesto en el acto celebrado ayer en San Alberte: su figura fue glosada por Felipe Senén , Andrés Varela , Carmen Blanco , Martiño Noriega y Ramón Villares . El premio, convocado por la Fundación Manuel María y la Asociación Cultural Xermolos, es simbólico, y más este año: al divulgador de la cerámica y de sus formas y a su esposa se les entregaron sendas piezas de alfarería de Bonxe, además de una placa de plata para el homenajeado. Hermosura. Los asistentes al acto fueron variados: de los cit ados acudieron el escritor Xosé Neira Vilas o la alcaldesa local, Regina Polín . Alfonso Blanco , coordinador de Xermolos hizo una breve pero sentida descripción: el de ayer, dijo, fue un día «fermoso».