Quién dijo que el pulpo se acaba

María Caravel redac.lugo@lavoz.es

LUGO

Ha pasado el San Froilán pero sigue viva la tradición de ir a comer el pulpo a lo largo de el mes entre amigos, familias, compañeros de trabajo o colectivos sociales. Desde hace años, los lucenses digamos que ceden ese honor a los visitantes, para después de las fiestas organizar sus pulpadas. El monopolio hace años que ya no es cosa de las afamadas casetas. Hay numerosos lugares donde comer un pulpo igual de rico y con otros productos de la carta más económicos.

El pasado domingo, los miembros de la Asociación Lucense da Terceira Idade Amigos e Familiares A Muralla, que preside Ana Raquel Fernández Méndez , celebró una pulpada en el hotel Jorge I, a la que acudieron más de 70 personas con un menú que incluyó el cefalópodo, ternera asada, postre y café con chupitos. Después de comer, hubo baile en director a cargo del dúo musical y especialista en canción española José Luis Piñeiro .

Volvieron a reunirse con motivo de la fiesta del Rosario y qué mejor manera que con una pulpada con cachelos y carne ao caldeiro. La comida fue el domingo en el campo de la fiesta y contó con una actuación musical, además de una misa y juegos infantiles. A la cita acudió el alcalde, José López Orozco , y el edil de Medio Ambiente, Lino González Dopeso .

Los vecinos del barrio de la Estación y Ponte da Chanca celebraron el domingo una pulpada en el restaurante San Francisco, a la que acudió, entre otras personas, la edila de Economía, Sonia Méndez . Hoy, otra Méndez, la vicepresidenta de la Diputación Lara , acudirá a la pulpada de los hosteleros.