Miguel Caamaño (Lugo, 1971) es un artista autodidacta que desde los diecisiete años elabora piezas de joyería únicas y de forma totalmente artesanal. Ahora expone algunas de ellas en la «II Exposición internacional de joyería con esmalte», en el museo Voor Vlakglos de Ravenstein, Holanda, donde permanecerán hasta el cuatro de octubre.
-¿Qué piezas se muestran?
-Tres colgantes y dos broches de plata con esmalte.
-¿Cómo surgió la posibilidad de exponer en Holanda?
-Hay una serie de exposiciones en todo el mundo a las que presentas las piezas, y si éstas reúnen las características que el jurado considera (la primordial es que tengan más cantidad de esmalte que de cualquier otro material), se seleccionan y se exponen.
-¿Qué afluencia de público están teniendo?
-Generalmente nos informan cuando ya ha finalizado la muestra, pero parece que el esmalte llama la atención y la gente se para. Lo cierto es que este material requiere un trabajo peculiar, casi de alquimia.
-¿Próximos proyectos?
-Prefiero trabajar sobre la marcha, cuando tengo tiempo libre. Espero exponer en Chile próximamente.
-¿Qué premios ha recibido?
-Hace dos años me dieron en Salou el premio «Trofeo C.I.D.A.E», y otro en Tokio, pero para mí, el mejor premio es que seleccionen mis piezas.