Parte de las empresas de referencia sarrianas están en horas bajas

B.?L.

LUGO

Durante varias décadas Sarria consiguió configurar un importante núcleo de empresas que no era frecuente en un municipio de su tamaño, máxime en una zona de interior y en una provincia que tradicionalmente se mantuvo en los últimos lugares de España. La dinámica empresarial le tomó la delantera a la administrativa y las naves proliferaron en varias zonas en terrenos que inicialmente no estaban adaptados para el uso industrial. Solamente bastantes años después fue construido un polígono, tras un difícil parto burocrático. Hoy la situación no mejoró mucho porque el área industrial de O Morelle está saturada. A pesar de que al menos hasta el comienzo de la crisis eran varias las empresas locales o foráneas que necesitaban espacio, la segunda fase prevista sigue sin estar habilitada.

La reciente crisis se está notando también en este municipio pero al margen de esa contingencia, algunas de las firmas más significativas están en horas bajas y en un período de dos años o en menos perdieron la mayor parte de su plantilla. Una de las más significativas que atraviesa por esa situación es la maderera Onte, la antigua Tableval. Esta industria fundada por un sarriano y que alcanzó un nivel internacional, con una planta en Eslovaquia, tuvo hasta hace un par de años una plantilla de 200 personas y, según algunas fuentes, actualmente es de un tercio.

Situación diferente

En este caso al menos parte de los problemas son de índole familiar y personal, que se escapan de la voluntad de los propietarios. La factoría sarriana se dedica al chapeado de madera de importación y, según las fuentes consultadas, la fábrica de Eslovaquia no atraviesa especiales dificultades debido a que allí por el momento la crisis tampoco es tan manifiesta.

Otra firma representativa de Sarria desde hace décadas es Zaera, dedicada a la fabricación y venta de prefabricados y material de construcción. Hace alrededor de una década la familia propietaria sarriana se la vendió al empresario berciano Martínez Núñez. Durante mucho tiempo se mantuvo con una plantilla de unos 40 trabajadores pero en menos de dos años se redujo a la cuarta parte. Como la anterior, se ubica en San Xulián da Veiga y, de acuerdo con algunas personas, su actividad se limita casi exclusivamente a mantener el almacén.

En los últimos meses saltaron a la calle los problemas de la firma Javier Vázquez, ligada al mobiliario de cocina y a los materiales de construcción y metalurgia. Durante años experimentó una gran expansión y ahora la plantilla se acaba de quedar en el paro, aunque la empresa sigue abierta.