Veteranos de una guerra de nervios

LUGO

Integrantes de comisiones de años pasados recuerdan los apuros que rodean esa tarea, y comentan que el estrés acaba dejando paso a una sensación agradable

30 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los apuros están a la orden del día en Vilalba estos días. La celebración de las fiestas impone, como en otros lugares, determinadas obligaciones. Esos deberes, aunque relacionados con el ocio, tienen año tras año unas consecuencias directas sobre un grupo de vecinos, los integrantes de la comisión de los festejos.

Mientras ese grupo libra, con agosto listo para despedirse y septiembre dispuesto a aparecer, su particular combate contra los nervios, pendiente de que todo salga según lo previsto, otros vilalbeses, vecinos suyos, afrontan estos días con más tranquilidad: miran hacia atrás con conocimiento de causa y saben que los apuros de hoy se convertirán en anécdotas de mañana. Vilalbeses que organizaron las fiestas en años pasados reconocen que el margen de tiempo con que se trabaja resulta decisivo.

Antelación, por ejemplo, no le faltó a la comisión del 2005. Uno de sus miembros, Duarte Barrio, recuerda que la idea se les ocurrió a tres personas el día de Santa María del 2004. Tomada la decisión, los preparativos no solo incluyeron contactos con el Concello sino medidas como la venta de lotería para recaudar fondos.

Barrio cree que un grupo más bien reducido como aquel puede tener sus ventajas a la hora de tomar decisiones, aunque reconoce que los días centrales de las fiestas no se libran de las prisas: «Orquesta por aquí, charanga por aquí...», dice Barrio a modo de ejemplo sobre los asuntos que requieren atención.

Tanta atención como esos trabajos o quizá alguna más fue la que necesitó la comisión del 2007, que tenía un miembro más pero algunos meses menos de margen. Uno de los integrantes, Manuel Silvosa, afirma que la preparación empezó en primavera, lo que supuso varias semanas durmiendo cinco horas diarias «como moito». Insistieron «e veña», dice sobre el proceso previo a la decisión de organizar los festejos.

El cansancio se fue combatiendo antes y durante las fiestas, aunque el final del San Ramón pareció marcar también el agotamiento de las reservas de Silvosa. El último día festivo, ya por la noche, se fue para casa, apagó el teléfono móvil y durmió de un tirón muchas más horas que en días anteriores.

Si más horas pasó en cama Silvosa aquella noche de hace dos años, más gente pasó en el 2008 por la comisión del San Ramón. Nueve fueron los vecinos que la formaron, aunque prácticamente igual que en el año anterior fue el tiempo de preparación. La ausencia de organizadores fue el mensaje que se transmitió al grupo para animarlos a asumir ese cometido. No faltó algún sobresalto: uno de los miembros de ese grupo, Jesús Santalla, comenta que recibió de madrugada alguna llamada telefónica relacionada con asuntos de las fiestas.

Anécdotas

Vista con la perspectiva de un año o de varios, tiempo pasado desde la experiencia, los integrantes de otras comisiones saben que la veteranía es un grado y que todo acaba por formar parte del bagaje personal. «Son anécdotas», dice, con buen humor, Barrio recordando las prisas y los agobios se los días de organizador, en los que cualquier detalle puede parecer un grave contratiempo: son, agrega, jornadas con los nervios a flor de piel.

Silvosa también pone cara sonriente, aunque sin olvidar que hay cosas buenas y cosas malas. Santalla comenta que este año [la conversación con los tres, reunidos para la ocasión, tuvo lugar el jueves por la tarde] espera las fiestas «sin problema».

La posibilidad de formar parte otra vez de la comisión no agrada del todo ni desanima por completo a los ex organizadores, que también muestran su opinión sobre posibles formas de variar algunos aspectos. Barrio dice que sí colaboraría activamente con el Concello si fuese la institución municipal la que tomase las riendas en este asunto. Silvosa parece más reacio, subrayando que no hay demasiado apoyo, y Santalla asegura que tampoco tomaría la iniciativa, aunque reconoce que sí acabaría arrimando el hombro si no apareciese un organizador.

Más financiación

Silvosa cree que quizá el Concello debería tener una aportación superior, y Barrio sugiere que acaso se podría buscar más apoyo de empresas de fuera asentadas en Vilalba. Este último, además, recalca que una experiencia como esta ayuda a conocer gente.