Un centenar de personas se encargan de la vigilancia de los arenales mariñanos. Su trabajo requiere máxima atención, pues cualquier descuido puede resultar fatal
20 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Durante el verano los socorristas asumen un destacado protagonismo. En ellos se centran las miradas, como ángeles de la guarda de los bañistas. En A Mariña son un centenar de personas. ¿Cómo es su rutina diaria? En Barreiros son 30, que vigilan cada día a miles de personas. Son un buen ejemplo. En su caso, para acceder al puesto tuvieron que superar una serie de pruebas de nado tanto en piscina como en el mar, en el caso de la piscina con tiempos, además de aprobar el examen de primeros auxilios en el que la maniobra de RCP (reanimación cardiopulmonar) es la más importante.
A las doce del mediodía los socorristas llegan a la playa. Lo primero que hacen es izar la bandera según el estado del mar. A continuación abren el puesto de vigilancia y a partir de ahí cada uno, con los prismáticos en mano, ocupa su torre. Como la jornada es muy larga, parte de ella se la pasan paseando por la orilla, sobre todo durante las horas en las que hay más bañistas. Esto les permite tener un mayor control y evitar incidentes o resolverlos lo más rápidamente posible.
Para rescatar a los bañistas se sirven de flotadores, bollas, aros salvavidas, tirantes de rescate, aletas... todo ello guardado en el puesto de vigilancia, así como los distintos carteles de señalización, cuyo cumplimiento, dicen, es muy relativo: «Hay de todo, pero los niños son los más respetuosos», apunta Óscar, uno del socorristas de la playa de Arealonga, en Reinante. Además, todos los puestos de vigilancia están provistos de un botiquín de primeros auxilios, dado que las picaduras y las heridas son bastante frecuentes entre los usuarios de las playas.
Cuando llega la hora del almuerzo, los socorristas tampoco pierden detalle alguno: «Si hay poca gente en la playa comemos todos a la vez, pero en un lugar alto para no perder de vista en ningún momento a los bañistas. Cuando la afluencia de gente es mayor, comemos por turnos para evitar problemas», puntualiza Óscar.
Además de los socorristas que se pueden ver por la playa, hay varios que refuerzan la labor de los rescates al mando de las lanchas salvavidas. En Barreiros los servicios de salvamento disponen de dos zódiac, una en la playa de Coto y otra en la de Lóngara, aunque suelen estar permanentemente en movimiento, recorriendo toda la costa del municipio.
Para comunicarse entre ellos y con el coordinador desde tierra Javier Díaz, «Trosky», cada socorrista tiene su propio radio comunicador. Lo que un socorrista diga a través de este aparato será escuchado por todos los que tengan uno similar.
El puesto de primeros auxilios, que se puede considerar el centro de todo el equipo de salvamento, se encuentra en la playa de Coto. Allí están Begoña, Marcos y Sandra; técnico sanitaria, coordinador de actividades y socorrista, respectivamente. En este puesto además de auxiliar a los usuarios de la playa, también se ofrece todo tipo de información turística sobre las playas de Barreiros: «Polo que máis preguntan é pola praia das Catedrais e por Internet, polo ordenador que temos aquí para que os turistas que veñan á praia poidan conectarse», apunta Tamara, una de las socorristas del municipio que muchas veces echa una mano en el puesto de primeros auxilios.
Cuando dan las siete de la tarde, tras una dura jornada al sol, los socorristas retiran las banderas que indican el estado del mar, recogen todo y se van. Los fines de semana esperan hasta las ocho de la tarde, pues sábados y domingos son los días en los que los bañistas, más numerosos que por semana, aprovechan al máximo el día de playa.