Icomos redactará un informe para relatar cuándo y cómo se ha limpiado la Muralla

Gadea G.Ubierna

LUGO

Cuánto tiempo se tarda este año en eliminar los arbustos y las malas hierbas de la Muralla será una de las cuestiones que el vocal de la junta directiva de Icomos (organismo asesor de la Unesco) Juan Antonio Rodríguez-Villasante incluirá en el informe que va a elaborar sobre el mantenimiento de la construcción Patrimonio de la Humanidad. La decisión de elaborar este documento surgió a finales del pasado junio, dado el estado de abandono que presentaba el principal atractivo turístico de la capital en plena temporada alta.

Rodríguez-Villasante afirmó ayer en una conversación telefónica que va a «dar un voto de confianza» a la Xunta, puesto que a mediados de julio comenzó a quitar la maleza del adarve. Los arbustos de los muros, en cambio, seguirán creciendo entre las losas hasta el otoño, que es cuando, según fuentes de la Xunta, se adjudicará la limpieza completa.

Margen de confianza

Si transcurrido este tiempo no hay un cambio notable en el aspecto del monumento, Rodríguez Villasante afirmó que será el momento de tomar otras medidas más serias. «De momento, vamos a esperar porque confío en la palabra del director xeral de Patrimonio [José Manuel Rey]. Si tenemos constancia de que la limpieza tarda o es muy lenta, habrá que plantearse distintas acciones de denuncia», explicó.

En un estudio elaborado por la Universidad de Santiago se catalogaron más de 70 especies distintas de flora en el monumento lucense. En algunos casos, las raíces de la maleza pueden llegar a dañar su estructura, ya que crecen entre las losas y, si no se retiran con frecuencia, las mueven y las rompen. Esto es algo de lo que no solo advierten arqueólogos y especialistas en botánica, sino que también lo aseguró el Colegio de Arquitectos.

Para garantizar un mantenimiento correcto de la Muralla deberían hacerse dos limpiezas al año. Por ejemplo, en primavera y en otoño.

Atención al entorno

Otra de las cosas que Rodríguez-Villasante plasmará en su informe es cómo se encuentran los solares o construcciones de los alrededores de la Muralla. El vocal de Icomos recordó ayer que, al declarar a un monumento Patrimonio de la Humanidad, también se fijan unos metros de protección en su entorno próximo. De hecho, este fue el motivo por el que se impidió que el auditorio se construyera en el cuartel de San Fernando: impacto visual por la altura proyectada para el inmueble.

Aunque en ese caso se paralizó por completo la obra, el vocal de Icomos aseguró que será «difícil» solucionar todo lo relativo a las casas ruinosas o solares abandonados junto a la Muralla porque, señaló, en el momento en que se firmó la declaración de Lugo (año 2000), no se fijó un plan concreto de actuaciones ni mantenimiento.

A partir de 2005, en cambio, la Unesco comenzó a exigir que se detallaran este tipo de cuestiones para garantizar un buen estado de conservación.