«Foi un milagre que non houbese morto alguén». Con estas palabras se expresó un pasajero antes de ser atendido en el servicio de urxencias del Xeral. No le faltaba razón a esta persona ya que, según explicaron algunos expertos, el hecho de que el autobús estuviese prácticamente parado o circulando lentamente en el momento de dar el giro fue vital para que las consecuencias del accidente no fuesen trágicas. Con el bus en movimiento, la situación hubiese sido posiblemente muy distinta.
«Era a nosa primeira saída do curso, en concreto ao arboreto de Teixeiro. Eu iba diante no meu coche e cando xa me tiña desviado deime conta de que o autobús non me seguía. Parei e xa me atopei co accidente. Houbo moita sorte», explicó una de las alumnas que decidió irse en su turismo particular a la visita.
En torno a las once de la noche comenzaron a abandonar el hospital algunos de los lesionados. Uno de ellos relató que el viaje discurría con total normalidad. «Íamos falando tranquilamente hasta que nos demos conta que, cando o bus facía o xiro un coche se botaba encima. Empezamos a berrar: ¡Que nos dan, que nos dan!. Xa non deu tempo a nada. O bus foise a cuneta e acabou volcando. Logo vimos que todos estábamos máis ou menos ben e avisamos a Garda Civil», contó uno de los pasajeros que se llevó un gran susto y que posiblemente mañana tenga algunos moratones, pero que se salvó sin lesiones importantes.
El curso de monitor de naturaleza había empezado a finales del pasado mes y está previsto que concluya en octubre. Ahora, para la reanudación, habrá que esperar a ver la evolución de los lesionados. Hoy no habrá clase, pero esperan poder reanudar la actividad posiblemente la semana que viene, sino antes.
Algunos de los viajeros también comentaron que la Guardia Civil hizo la prueba de alcoholemia a la persona que manejaba el coche que adelantaba. Dio negativo.