Cocaína a domicilio en plena milla de oro de Madrid

M. Saiz-Pardo

LUGO

Detenidos once narcotraficantes con una cartera de casi 500 clientes a los que les llevaban las dosis a sus propias casas

15 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Funcionaban como cualquier restaurante de pedidos telefónicos de comida rápida a domicilio, pero los repartidores no entregaban pizzas ni rollitos de primavera. Llevaban dosis de cocaína a las casas de los clientes más exclusivos de Madrid y, a modo de promoción especial, algunos gramos de hachís.

La Policía Nacional ha detenido a los once narcotraficantes que regentaban el lucrativo negocio, que contaba con una cartera de casi medio millar de clientes, todos gente vip de la conocida como milla de oro de Madrid, constituida por los lujosos alrededores de la calle Ortega y Gasset, en el no menos suntuoso barrio de Salamanca.

La operación policial no podía haber sido bautizada con otro nombre: Telecoca. Según los cálculos de la Jefatura de Madrid y de los responsables antidroga, la organización desmantelada movía en viviendas y en exclusivos locales de ocio de la zona unos 300 gramos de cocaína cada semana, siempre atendidos bajo pedidos telefónicos que recogía personalmente el capo de la trama.

El jefe nunca se «pringaba», aseguran las mismas fuentes y añaden que usaba colaboradores que eran los encargados de acercar las entregas, que habitualmente se consignaban en los portales de las viviendas o a las puertas de los locales de la noche madrileña desde donde recibían las llamadas.

Durante el operativo, los agentes de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de la Jefatura Superior de Policía de Madrid realizaron dos registros en sendos domicilios de las localidades de El Tiemblo (Ávila) y Valdemoro (Madrid), donde se incautaron de 1,6 kilogramos de cocaína, medio kilogramo de hachís, cuatro básculas de precisión, dos prensas para compactar la droga, sustancias para cortar el estupefaciente, 3.450 euros en efectivo y diversa documentación.

Esas viviendas eran usadas como lugares de escondite de la droga (caleta, en el argot policial) y como laboratorios, también llamados cocinas por la policía, un lugar que la organización de narcotraficantes utilizaba para alterar la cocaína.

Proveedores

Además del jefe y los repartidores, los funcionarios policiales detuvieron a los tres narcotraficantes que gestionaban esas cocinas, donde proveían de coca y hachís a la trama desmantelada y que eran los que tenían los contactos con los grandes grupos colombianos de tráfico de estupefacientes.

La operación Telecoca comenzó a principios de este año tras la muerte de un ciudadano rumano que realizaba labores de seguridad en un local de ocio nocturno de la capital madrileña.

Según fuentes oficiales, desde el principio, los funcionarios presumieron que el crimen respondía a un ajuste de cuentas por una deuda de droga. Tras esa muerte, los funcionarios establecieron diferentes dispositivos que revelaron la existencia de la red de venta a domicilio de coca.