La opinión recogida en los últimos días demuestra la importancia que los bañistas lucenses dan a las playas fluviales.
Durante las tardes del jueves y viernes casi un ciento de lucenses tomaban el sol a las orillas del Miño. Algunos como Noelia Otero creen que una playa fluvial cerca de la ciudad es imprescindible. Esta joven de 23 años disfruta de las tardes de verano en compañía de una amiga. En su opinión, es una pena querer bañarse para sofocar el calor y no poder hacerlo sin tener que ir a Frigsa o pagando para poder entrar en una de las piscinas privadas situadas en las proximidades al río Miño.
Martín Espiñeira comparte su opinión. También él tiene 23 años. Acostumbra a tomar el sol en As Saamasas. Desde su punto de vista, es precisamente esa zona la más idónea para instalar la playa fluvial. El sitio, afirma, está bastante bien cuidado y las obras a realizar no serían demasiado grandes. «Sólo habría que adaptar un poco el terreno que ya tenemos», dijo. Por lo que respecta a las instalaciones lo que más echa en falta es un merendero con alguna barbacoa en la que poder pasar la tarde con los amigos y organizar comidas.
Dentro de estas instalaciones, otros lucenses creen que serían necesarios otros servicios. Nieves Gabriel es madre. Tras comprobar durante el año que apenas hay lugares en los que los niños se diviertan cuando llueve, ahora dice que, al menos la playa fluvial tendría que contar con zonas de esparcimiento para el verano. Unos columpios y una pequeña piscina de poca profundidad serían imprescindibles dentro de el nuevo complejo. «A veces con dificultad, los mayores podemos acceder a cualquier zona del río, pero con los críos no se puede uno arriesgar», afirmó.
Nieves lleva a su hija al complejo hostelero situado junto a la escuela de piragüismo. Allí no sólo puede disfrutar del río, también puede bañar a su hija en las aguas de la piscina. Pero a cambio de un dinero. Por ese motivo, esta lucense cree que esa sería la mejor zona para crear la playa. Aunque cualquier punto del río le valdría con tal de no tener que viajar hasta Outeiro de Rei cada vez que quiere disfrutar de un área de estas características.
Alberto Redondo, por su parte, disfruta del verano en una terraza a orillas del Miño. De pequeño disfrutaba de los baños estivales con los amigos en la zona de As Saamasas. Ahora, este lucense dice sentirse apenado por el estado en el que se encuentra el río en ese tramo. En su opinión, el entorno tan bonito que ofrecen las aguas del Miño a su paso por Lugo debería contar con una playa en la que poder disfrutarlo.
En esta futura nueva área de ocio, Alberto instalaría unas mesas, una zona para realizar churrascadas y un camping para los que deseen disfrutar de unos días en un paraje tan «acogedor». Sin embargo, lo de los fondos que debería obtener el ayuntamiento de Fomento lo ve complicado. «Todavía hay muchas obras por realizar y será difícil que se destinen ayudas para la playa», advirtió. Vamos a esperar a contecimientos.