La capital lucense de la movida

C. López

LUGO

El gran número de cafeterías y pubs convierten a la localidad de Muimenta en el punto de encuentro de la juventud lucense

03 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Decir Muimenta es sinónimo de movida juvenil. Esta localidad, situada en un cruce de vías, se ha convertido en la referencia de cientos de jóvenes de toda la provincia que los fines de semana se desplazan hasta allí buscando buenas dosis de diversión.

Aunque la discoteca existente en esta localidad ejerce de polo de atracción de toda esa gente, en los últimos años ha ido creciendo el número de bares, cafeterías, pubs y negocios similares que han entrado en funcionamiento en el entorno de la citada discoteca, lo que convierte a Muimenta en uno de los centros neurálgicos del ocio de los fines de semana y demás jornadas festivas.

Con una veintena de establecimientos hosteleros, no es de extrañar que esta localidad sea elegida como lugar de destino por quienes salen a tomarse unas copas, a escuchar música o a bailar. Estas personas se mueven en un reducido radio de acción, que comprende todo el entorno de la plaza de Muimenta, de la discoteca y de la carretera Paraxes-Vilalba.

Aprovechando estas fiestas patronales serán muchos los que tendrán ocasión de comprobar la variada oferta de todos esos locales. La discoteca de Muimenta, que generalmente viene abriendo sus puertas los viernes y los sábados, también lo hará coincidiendo con los festejos de San Cristóbal, ofreciendo una programación especial en ambas jornadas.

A la par que esta discoteca cuenta con una legión de fieles seguidores, las cafeterías y pubs de Muimenta también van ganando clientela, apostando por diferentes ambientes, en muchos casos ligados a alguna actividad deportiva. De hecho son conocidos los campeonatos de tute y la partidas de futbolín que se disputan en determinados restaurantes y cafeterías de esta localidad. Incluso un deporte que podría considerarse minoritario como el rugbi tiene su espacio propio en una de las cervecerías de la zona.

Podría pensarse que en los días en los que no son los jóvenes los clientes habituales de todos eses locales, la actividad acaba decayendo, pero no ocurre así del todo, ya que en las jornadas laborales son los mayores los que ocupan el lugar de la juventud en bares y restaurantes, bien sea para leer la prensa o para pasar el rato con sus partidas de cartas.