La Terra Chá, en blanco y azul

LUGO

José Cillero fue jugador y presidente del Santaballés, y su hijo Isidro, que también perteneció a la plantilla, dirige ahora un club de casi 80 años de vida

14 jun 2009 . Actualizado a las 15:00 h.

Hay equipos que por ser blanquiazules lucen los colores que a veces se mezclan en el cielo y en el mar. Es el caso del Santaballés, que acaba de tocar el cielo deportivo tras el tercer ascenso a Preferente de su historia y cuyo campo está al lado de la escuela construida por impulso de emigrantes en La Habana, artífices del desarrollo económico y social desde el otro lado del Atlántico.

Hubo cinco equipos, entre ellos el Santaballés, que jugaban un torneo, la Copa Fornos, con la intensidad con la que las selecciones de rugby disputaban el torneo Cinco Naciones, hoy ampliado a seis.

En ese torneo, cuyo nombre remite a un famoso y desaparecido bar de Vilalba, Roupar, Mourence, Lanzós y Sancobade eran los rivales del Santaballés, como recuerda José Cillero, que empezó como defensa central antes de pasar al centro de la zaga. El equipo, que se fundó en los años 30 y que va camino de las ocho décadas, ya había visto cómo sus hermanos Antonio, Rosendo y Crisanto defendían la camiseta en la defensa o en el centro del campo.

Los jugadores tenían auténtica afición, como recuerda José Cillero: «Había que comprar as camisetas, e as botas, e todo...». El campo ya ocupaba la ubicación actual, aunque él se puso después al otro lado de la banda. Fue presidente varios años, y ahora, fuera de la directiva, conserva la costumbre de acudir al campo por razones deportivas y sociales. ¿Hasta cuándo habrá equipo? «O día que marche esta directiva non sei cómo será», dice.

La directiva actual no teme un vacío de poder cuando deje el cargo: habrá alguien que entre poco a poco y acabe al frente de la entidad. Es la opinión de Isidro Cillero, retirado prematuramente de los campos de juego por una lesión de tobillo pero afianzado en la gestión de un equipo que tiene nada menos que 300 socios, en algunos casos residentes fuera de la parroquia.

Ánimo de colaboración

Es un ejemplo más de participación en una parroquia que trasladó al fútbol su espíritu de colaboración. Isidro Cillero recuerda que la gente llegó a aportar sus tractores para acondicionar el campo, y explica que la razón por la que uno se mete en la directiva de un club es «colaborar, participar na sociedade».