Aprendices de glorias y penas

Marcos Pichel

LUGO

San Roque y Vilalbés, en benjamines, y Calasancio y Lalín, en alevines, lograron el pase a la fase final del cuarto torneo del fútbol 7 del Polvorín que echó ayer a andar

14 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Lo malo de una competición de cualquier índole, dice Perogrullo, es que para que uno gane, el resto de contrincantes tienen que perder. En eso consiste la gloria de un torneo futbolístico como el que se inició ayer en Lugo: la cuarta edición del de fútbol 7 que organiza la SDC Polvorín. Para que cuatro equipos saboreasen la miel de pasar a la fase final, otros 20 debieron volver resignados a sus casas. San Roque y Racing Vilalbés, en benjamines, y Calasancio y Lalín, en alevines se hicieron con el billete que da derecho a enfrentarse a un buen puñado de los mejores equipos de Galicia, España y Portugal, el fin de semana que viene. Disputaron una final, sí, en la que dirimirían el honor de ser los vencedores de la fase, pero el éxito ya lo habían alcanzado.

Fue una jornada consagrada al balompié. Ambiente futbolero en el Polvorín y con temperatura casi canaria. Las botellas de agua fueron las protagonistas desde que los jóvenes aprendices de las alegrías y los sinsabores del fútbol comenzaron a competir. Las papeleras quedaron atestadas, sin huecos para nada más. Había que saciar la sed.

De toda Galicia

Equipos de Galicia se enfrentaban todos contra todos. Los mismos en benjamines que en alevines. Acumulaban cansancio a la vez que sus padres reducían tonos en la voz por sus gritos de ánimo sin parar. Hasta última hora de la tarde no se dirimiría qué equipos se enfrentarían en las semifinales. El torneo se dividía en tres grupos de cuatro equipos cada uno (para ambas categorías), y los primeros, más el mejor cuarto, se llevarían el gato al agua. En benjamines, por un lado el San Roque y el Calasancio; por otro, los coruñeses del Victoria y el Calasancio. En alevines, los emparejamientos sería Lalín-Escuelas de Viveiro y Calasancio-Victoria.

El San Roque dio la sorpresa y se llevó el gato al agua, al ganar por 1-0 al Calasancio. Para resolver la eliminatoria entre chairegos y coruñeses hubo que esperar a los penaltis (empate a uno al final), en los que se apagó la buena estrella del portero del Victoria.

En alevines, el Calasancio no dio ninguna opción al Victoria, y los derrotaron con claridad por 2-0. La igualdad reinó en la otra eliminatoria (1-1) que venció el Lalín en los penaltis.

En la final alevín el Calasancio ganó por 2-1 al Lalín. En la benjamín, el Vilalbés se impuso por 1-0 al San Roque.