Las obras de la carretera de Rúa a Burela se llevan por delante un edificio singular con un horno centenario
LUGO
La comarca de A Mariña esconde pequeños tesoros por descubrir, legado de unos tiempos en los que el dinero de la emigración y los benefactores sociales al pueblo en el que nacieron o al que la vida los unió por circunstancias, permitió levantar edificaciones que hoy son parte de su historia.
Uno de estos legados centenarios está a punto de desaparecer. Se trata de un pequeño edificio singular, que originalmente formaba parte de un conjunto arquitectónico mayor, y que incluía la casa conocida como Villa Argentina y un palomar. Todo ello lo construyó en San Román de Vilaestrofe el benefactor de Cervo José Álvarez Fernández en 1908, y fue inaugurado dos años después, con una celebración de la que se hicieron eco los periódicos de la época. La ampliación de la carretera que une Rúa y Burela, que ejecuta la Diputación de Lugo, se lleva por delante el pequeño inmueble que en algunos informes figura como garaje en ruinas, y que oculta en su interior un sorprendente horno, también centenario y en pleno funcionamiento.
Desde que se inició el proceso para ejecutar el vial, en el año 2006, los propietarios del inmueble han intentado evitar su demolición, pero los trámites realizados hasta ahora, tanto con la Diputación, de quien es competencia el vial, como con el Concello de Cervo han sido infructuosos.
En escritos remitidos al organismo provincial, entre ellos al negociado de expropiaciones, y tras conversaciones mantenidas incluso con el ingeniero redactor del proyecto, consideran «un total atropello» que se tiere el inmueble que levantó hace cien años el benefactor cervense, que entre otros construyó la carretera original e incluso el primer puerto de Burela.
Los propietarios solicitaron que se modificara el trazado en ese tramo para salvar la edificación y el horno, estaban dispuestos a ceder una parte de la finca que lo rodea; como último recurso piden que la Diputación les permita conservar la fachada y trasladar el horno, y así se lo explicaron al presidente de la Diputación, Gómez Besteiro. Pero de momento no han tenido más respuesta que las máquinas dispuestas a tirar el inmueble.