La mayoría de los bares y pubs del casco histórico no respetan durante los fines de semana los horarios de cierre establecidos por la Xunta, tal como se puede comprobar cualquier madrugada en los alrededores de la plaza del Campo, la calle Catedral, Bo Xesús, Clérigos o Campo Castelo, entre otras. Casi todos los locales ubicados en estas zonas son bares o pubs, por lo que, según estableció la Xunta en junio de 2005, tenían que estar completamente cerrados a las 05.00 horas en las noches del jueves, viernes y sábado. A partir de ese momento, solo las discotecas, cafés teatro, bingos y tablaos flamencos tienen permiso para abrir una hora más.
La Orden de 16 de junio de 2005 que determina los horarios de apertura y cierre de espectáculos y establecimientos públicos de Galicia especifica que los pubs tienen que cerrar a las 04.00 horas. Las noches de jueves, viernes, sábado y domingo, así como las vísperas de festivo, pueden abrir media hora más.
Es decir, cada fin de semana, a partir de las 04.30 horas de la madrugada, todos los bares y pubs del casco histórico tendrían que apagar la música, encender la luz, impedir la entrada de clientes y no servir ninguna consumición para poder desalojar en «en el plazo máximo de treinta minutos».
Dos locales desalojan en hora
Así, a las 05.00 horas los establecimientos «deberán quedar vacíos de público», según se publicó en el Diario Oficial de Galicia el 20 de junio de 2005. Estos límites legales contrastan con los reales, puesto que es posible entrar en muchos de los locales a partir del momento en el que, se supone deberían apagar la música y no permitir la entrada. En la madrugada de ayer, por ejemplo, a las 04.30 horas solo un local de la calle Catedral tenía la música apagada y comenzaba a cerrar las puertas mientras desalojaba a la gente, que se agolpaba en la salida de la calle, frente al Pazo das Pombas.
En los locales de alrededor, la situación a esa hora era la misma que a medianoche: música a tope y personas bailando con una copa en la mano a oscuras o con algo de luz. Para constatar esta realidad en algunos de ellos no era necesario abrir la puerta, puesto que se escuchaba la música desde la fuente de la plaza del Campo sin problema.
Una vez que en esta zona no hay nada que hacer, la mayor parte de la gente se desplaza hacia Clérigos, donde a las 04.45 horas se apreciaba con claridad que cinco de los seis locales de la zona estaban abiertos: aparte de que el sonido de la música se oía a distancia, la gente entraba y salía con tranquilidad. En algunos casos, el acceso lo controlaban porteros contratados para ellos y en otros la entrada era libre.
Campo Castelo y Castelao
Quince minutos después, a las 05.00 horas, en Campo Castelo había cuatro establecimientos abiertos: uno había apagado la música; dos mantenían la música y tenían las luces encendidas, y en el cuarto no se hacía ninguna de ambas cosas, a pesar de haber superado en una hora el tiempo de cierre.
Contrasta, en cambio, la actitud de otros locales de la calle Castelao que antes de las 04.30 horas ya han comenzado a echar a la gente. Estas personas se desplazan como en procesión hasta la Catedral.