El cambio del personal de limpieza de la casa consistorial provoca que estén sin lavar los vasos y jarras que usan los concejales para beber agua durante los plenos
15 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En la casa consistorial lucense todo brilla más desde que quienes se encargan de la limpieza se aplican con más ahínco que antes a la tarea. Brilla todo, menos los vasos, los que usan los concejales durante las sesiones plenarias. Estos, al parecer, han caído en tierra de nadie en lo que a limpieza se refiere. El problema, según relataban ayer algunas fuentes municipales, quedó al descubierto al terminar la sesión plenaria celebrada el pasado lunes por la corporación municipal.
Las reuniones plenarias suelen ser considerablemente más largas de lo que recomiendan el sentido común, la profundidad de los asuntos a debate y la brillantez oratoria de los ediles. Las horas se hacen largas y los corporativos beben agua. Beben para matar la sed y el aburrimiento; para combatir el gusanillo previo a la intervención y, después del discurso, para combatir la sequedad de boca. Delante de cada edil hay un vaso y cerca una jarra de agua. Cuando el presidente de la corporación dice lo de «no habiendo más asuntos que tratar se levanta la sesión», quedan en la sala, como testigos mudos de los debates, los vasos y las jarras. Los recogen los bedeles y los trasladan a los baños. Así ocurrió también en la tarde del pasado lunes cuando finalizó el pleno. Lo que vino después fue lo distinto, lo que no ocurría hasta ahora. ¿Qué fue lo distinto? Que los responsables de la limpieza de la casa consistorial consideraron que lavar los vasos no entra dentro de sus competencias, no forma parte de sus obligaciones. Y quedaron sin lavar. Seguramente por iniciativa de algún ordenanza, acabaron guardados en un armario de la primera planta de la casa consistorial.
¿Quién lavará los vasos que permiten a los concejales lucenses apagar su sed? ¿Cómo es que en el listado de obligaciones que son los pliegos de condiciones que rigen los concursos de adjudicación de servicios no figura el lavado de vasos? Tal vez es un caso de desconocimiento de las obligaciones contraídas. Quién sabe. Si en un tiempo la revolución consistía en conseguir «la tierra para el que la trabaja», tal vez ahora los ediles lucenses habrán de actualizar, si quieren refrescar el gaznate en los plenos, la vieja proclama y gritar al inicio de cada sesión: el vaso para el que lo lava.
¿Qué concejal del gobierno presidido por José López Orozco es competente en este asunto? Quizá Luisa Zarzuela, responsable de Asuntos Xerais. O puede que José Rábade, delegado del alcalde para Réxime Interior. Arranca el conflicto del vaso, la crisis del agua en versión corporativa.