Tener la sensación de hacer lo correcto, sentirse bien dando a los demás y hacerlo sin esperar nada a cambio. Estos son algunos de los aspectos que más valora Amelia Castellanos del voluntariado. La vida no se lo ha puesto fácil y afirma que si ella pudo salir, los demás también pueden. «Si estuviste abajo puedes salir para arriba y a donde puedes llegar tu pueden llegar los demás», señaló la mujer, para quien: «Si quieres hacer bien, te sientes bien».
Un cursillo de gimnasia
En su caso comenzó a colaborar con Cruz Roja hace un año, en la Semana Santa del 2008. Entonces vivía en Ponteareas. «Tengo varios cursos, de puericultura, de primeros auxilios... y me apetecía ayudar», comentó. En la localidad pontevedresa se ocupó de impartir un cursillo de gimnasia de mantenimiento. Una hora y media, tres días a la semana.
«El primer día -relató Amelia-, la gente de Cruz Roja me presentó a los alumnos como monitora y me quedé sorprendida, pensando: '¿soy yo la monitora?'». El éxito de la experiencia fue tal que al seminario, que inicialmente era solo para gente mayor, acabaron acudiendo jóvenes con síndrome de Down.