El castillo y las nieblas, señas de identidad comunes

La Voz

LUGO

22 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Los historiadores coinciden en señalar que el topónimo Monforte se encuentra asociado a la situación estratégica de los castillos ubicados en las poblaciones que comparten ese nombre. El monte sobre el que se levantó originariamente Monforte de Alba también tuvo su fortaleza, aunque desgraciadamente el escudo municipal es hoy en día el último vestigio de su presencia. La existencia del castillo está acreditada documentalmente hasta el siglo XI, cuando esta población italiana, que albergaba una importante comunidad cátara, sufrió la furia del entonces poderoso arzobispo de Milán Ariberto de Intimiano, que se significó por la persecución de los seguidores de la herejía albigense.

En la web municipal de Monforte de Alba ( www.comune.monforte.cn.it/ ) se detalla que el antiguo castillo estaba situado en el lugar que ocupa actualmente el Palazzo Scalampi, al que se accede por las callejuelas empedradas del burgo medieval. El escudo de esta ciudad piamontesa guarda una gran similitud con el de Monforte de Lemos y en ambos la imagen de la fortaleza corona el monte en el que tuvo su origen la actual población.

La uva de la bruma

La tradición dice que la variedad nebbiolo , con la que se elaboran los afamados barolos , debe su nombre a su resistencia a las nieblas que condicionan la viticultura en la zona de Alba. Los expertos consideran que se trata de una variedad autóctona de gran antigüedad que se conserva gracias a su adaptación a las peculiares condiciones microclimáticas de la región. Aunque la nebbiolo aparece citada como tal en un documento del año 1268, es en el siglo XIX cuando nace el Barolo moderno con la llegada al Piamonte de enólogos franceses que comienzan a aplicar las técnicas de elaboración de Burdeos.

Los barolos suelen envejecer en grandes tinos de madera y no en barricas bordelesas. En su juventud son tintos astringentes, ricos en taninos que, como contrapartida, les confieren una larga vida en botella. El crítico español especializado en vinos italianos Juancho Asenjo dice que van «de la tradición a la eternidad». Un milagro que no debe extrañar en una región donde conviven el esplendor de los Saboya, la factoría de la Fiat, los mejores viñedos de Italia, los tifosi de la Juventus y la Sábana Santa.