El elixir de la eterna juventud está en Lugo

X. R. Penoucos / X. M. Palacios redac. lugo@lavoz.es

LUGO

Lugo puede presumir de la longevidad de sus mujeres y el mejor ejemplo son las dos centenarias que cumplen años estos días. La mayor es Manuela Carballo , de Xermade, y la benjamina Pilar López , de la parroquia sarriana de Vilar de Sarria.

Pilar cumple hoy un siglo y recuerda que sus padres le dijeron que el lejano 7 de febrero de 1909 cuando vino al mundo en la Casa Quinte de Villarairo hiciera mucho frío. Hoy podrá revivir la situación. En su onomástica estará acompañada por sus seis hijos: Mari Carmen , Pili , Raimundo , Rodolfo , José Luis y Juan Manuel , sus ocho nietos y sus seis bisnietos.

Nadie creería que Pilar se convierte hoy en centenaria y mucho menos ayer cuando acababa de llegar de la peluquería y lucía un magnífico peinado. «Mire bien si estoy guapa para la foto, que soy muy coqueta», dice con una gran sonrisa mientras empieza a desgranar recuerdos. El primero, no podía ser de otra manera, es para su marido Raimundo, oficial de notaría y fallecido hace solo dos años cuando tenía 96. «Pasamos 71 maravillosos años juntos. Iba a emigrar a Buenos Aires y me quedé cuando él se interesó por mí», dice Pilar con emoción. Su hija Pili apostilla con orgullo que sus padres nunca discutieron y que con 90 años mantenían vivo todo el romanticismo en su relación.

Con la lucidez de una persona joven, Pilar recuerda cuando en su infancia cultivaban lino en su casa para hacer las prendas con las que luego se vestían. Su mejor recuerdo es para lo que ella considera un gran invento, la lavadora. «Teníamos un pilón en casa y me parecía una maravilla, por lo que no quería comprarla. Al final me convencieron y al hacer la primera colada me quedé perpleja y lamenté no haberla comprado antes».

La cara se le ilumina al recordar su juventud cuando las mujeres tenían que ir a las fiestas acompañadas de un hombre y ella siempre quería que fuera algún hermano por darle más libertad que su padre. «El problema fue que todo se acabó cuando se echaron novia y no me querían llevar».

Por su parte la xermadina Manuela Carballo Solmo , con 107 años, explica algunos de sus ritos de alimentación: carne de cerdo con cierta frecuencia, dos cafés al día -con leche por la mañana y solo a la merienda- y chocolate -con leche o con agua- por la noche. Con 107 años, cumplidos anteayer, las visitas del médico a su casa son cosa rara.

La abuela de Xermade tuvo cinco hijos, que aún viven: la mayor, Esperanza , con ella. Ocho nietos y diez bisnietos integran las siguientes generaciones, que no se olvidaron de felicitarla en su cumpleaños ni de hacerle diferentes regalos: «Non os merecía», dijo ayer, aunque agregando que todos le habían hecho ilusión. Nació en una casa cercana a la actual, en el barrio xermadino de Portosilva, y tuvo dos hermanos y una hermana, ya fallecidos.