La buena senda se sigue abriendo delante del Breogán. Los celestes no dejaron pasar la oportunidad de igualar a triunfos con el Melilla y superaron al Vic con una mayor claridad de lo que indicó el marcador final. El Leche Río, en un choque en el que avasalló al rival en las proximidades del aro, sólo pasó apuros cuando los catalanes exprimieron la presión a media cancha y en los momentos en el que el partido entró en fases de descontrol y transiciones continuas. Pero la seriedad aupó a los lucenses hacia un merecido éxito en un duelo en el que la figura de Lucho Fernández volvió a brillar por encima del resto.
Los celestes pusieron sus argumentos sobre la mesa tras el salto entre dos inicial. Un parcial de 0-6 supuso la carta de presentación de los de Paco García ante un rival que mostró una paupérrima imagen cada vez que tuvo que afrontar un ataque estático. Sólo el buen hacer de Kiefer y el acierto puntual desde la línea de 6,25 impidió que los catalanes se desfondasen a las primeras de cambio.
El Leche Río mutó su hábitat natural de los últimos compromisos. Los visitantes explotaron su eficiencia en las proximidades del aro ante un adversario mantecoso dentro de la pintura. Morentin y Dani López tomaron el primer volante para que el Breogán tomase las riendas en el marcador.
Pero la presión a media cancha que acababa con una defensa zonal del Vic propició que los de Paco García se desorientasen. Las pérdidas de balón de los gallegos propiciaron oxígeno puro para rehabilitar a los catalanes.
Sentencia
Xavi García regaló el segundo cuarto al Leche Río. Con el equipo plagado de reservas, los lucenses se acomodaron en la ventaja. Para rematar la faena, Lucho desatascó las arterias ofensivas de los celestes en el tercer período y encendió los faros hacia el triunfo.
El Breogán incrementó la dureza defensiva en el último parcial para desplegar las velas hacia una plácida victoria. Pero una vez más, a base de casta, el Vic se aprovechó de las pérdidas de los visitantes para acercarse en el marcador. Era tarde para remontar. El triunfo lucense ya estaba en el bolsillo.