Los calabozos de la Guardia Civil vivieron en los últimos días momentos de overbooking ante tanta presencia de detenidos. Tanto es así que algunos de ellos tuvieron que ser desplazados al cuartel de Sarria desde donde fueron conducidos al juzgado lucense en las primeras horas de la mañana de ayer.
Antes de su presentación en el juzgado, la mayoría de los detenidos prestaron declaración a lo largo de toda la jornada del jueves en las dependencias de la comandancia lucense.
El trabajo para los investigadores fue intenso. Esta misma semana, además de los registros llevados a cabo en A Coruña, tuvieron que entrar en varios pisos de Lugo, en los que residían los detenidos, uno de ellos de origen sudamericano. Ayer, al juzgado, acudieron varios amigos con la finalidad de dispensarles su apoyo.
No es descartable que en los próximos días la Guardia Civil proceda a precintar alguno de los establecimientos vinculados al principal cabecilla de la organización.