¡Sálvenme ao meu becerriño!

X. C.

LUGO

El alcalde del Pedrafita y su equipo son como los salvadores de las nieves. Tanto reciben llamadas para facilitar el rescate de enfermos, poder enterrar a muertos como para intervenir en partos vacunos. José Luis Raposo, el activo regidor pudo dormir ayer, por primera vez desde el sábado, un par de horas por la tarde.

La noche del domingo la pasó en vela. Primero tuvo que facilitar el tránsito de una ambulancia para rescatar a un enfermo en Hospital de A Condesa y, después, al poco tiempo de llegar tuvo que volver a salir porque alguien de Chan de Vera, a 25 kilómetros de la capitalidad municipal, lanzaba un SOS especial: «¡Sálvenme ao meu becerriño!». Llegar a este lugar con la gran nevada que estaba cayendo era prácticamente imposible. El veterinario dijo que si no lo llevaban no podría acudir. El alcalde se puso manos a la obra. Los dos subieron al flamante camión adquirido no hace mucho para operar en la nieve y se lanzaron a una aventura propia de una película.

Además de no ver absolutamente nada, hubo momentos en que la altura de la nieve era tal que llegaba a los espejos del vehículo. Raposo, un veterano en cuestiones de la nieve, aseguró ayer que, lo pasaron mal pero, al final, consiguieron que el objetivo que el xatiño naciera con vida y que su madre, una teixa de campeonato se salvase.

Cuando el veterinario y el regidor llegaron a la capitalidad municipal a las siete de la mañana, respiraron tranquilos. El viaje no fue fácil.