La lucha vecinal de los Fouz

LUGO

Manuel Fouz Cabana, en Montirón y Manuel Fouz Pérez, en Paulo Fabio Máximo, demandan desde sus respectivas asociaciones mejoras para sus barrios

30 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Manuel Fouz Pérez creció viendo cómo su padre, Manuel Fouz Cabana, ejercía de líder vecinal en Montirón. En los últimos 35 años desempeñó todos los cargos posibles dentro de la asociación Francisco Norte, desde presidente hasta vocal. Su entrega le ha supuesto el reconocimiento de muchos de sus convecinos, pero como ocurre en otras facetas de la vida, también le reportó alguna que otra enemistad.

La actividad desarrollada por Fouz Cabana a lo largo de su vida en Montirón, reivindicando mejoras para el barrio ante las autoridades y organizando dos de las fiestas más populares de Lugo, el San Juan y el Carnaval, ha calado en su hijo. Éste último comenzó haciendo sus pinitos en la asociación juvenil A Castaña.

Fouz Pérez se marchó de Montirón al conseguir una vivienda social en uno de los dos edificios de Paulo Fabio Máximo. Poco después de mudarse decidió que era necesario que el vecindario se organizara para tratar de mejorar algunos aspectos. Ni corto ni perezoso le pidió a su padre los estatutos de Francisco Norte y los adaptó a la organización que creó hace unos dos años. Siempre que lo necesita y tiene alguna duda recurre al veterano líder vecinal para que lo asesore sobre algún trámite o sobre cómo se ha de afrontar un problema en este ámbito. Manuel también descansa en su padre a la hora de pedir las subvenciones. Sabe que su progenitor está al tanto de las fechas y lo va a avisar en tiempo y forma para que presente las solicitudes.

Manuel Fouz Cabana no se amilana a la hora de reclamar mejoras para su barrio. Sabe que el tesón sirve para llegar a buen puerto. Lo pudo comprobar con la urbanización del barrio. Asegura que antes las arquetas reventaban y por las calles del barrio de Montirón corrían aguas fecales.

Al presidente de Francisco Norte no le duelen prendas al reconocer que el mejor concejal para el barrio fue Marcos Cela, del BNG. «Atendía sempre as nosas peticións e se o barrio está urbanizado foi gracias a él», insiste.

Los Fouz no están tan contentos con el alcalde, López Orozco. «Con Montirón, nada, -asegura el veterano líder vecinal- parece que non se acorda de que viviu na rúa Amapola durante moitos anos. Nunca fixo nada por Montirón».

El hijo intentó emular a su padre y organizó un año la hoguera de San Juan en Paulo Fabio Máximo. Fue hace dos años. Al siguiente en lugar de ello se sumó, como cuando vivía en el barrio, a la fiesta que organizó la asociación de su padre y estuvo ayudando para que todo saliera en condiciones.

El barrio de Montirón pasó de ser de viviendas sociales a convertirse en una urbanización cuyos chalés se cotizan al alza y están muy buscados. Hace años, según recuerdan los Fouz, las casas se vendieron a 800.000 pesetas. Ahora por las pocas que se ofrecen piden 150.000 euros como mínimo, a lo que hay que añadir las reformas. La fisonomía del barrio también fue cambiando a lo largo de los años y aunque Fouz padre sigue reivindicando más mejoras, lo cierto es que se nota que, como en otros ámbitos de la vida, «o que non chora non mama».