El director de la Banda de Música de Viveiro heredó la vocación de su padre, a quien le transmitieron la pasión por la música su progenitor y sus tíos
05 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Delio Represas Carrera y sus hermanos José Luis y Marcos empezaron a estudiar solfeo en una furgoneta en Xinzo (Ponteareas). Su padre, Delio Represas Iglesias, camionero durante 40 años y amante de la música de banda desde siempre (su padre tocaba el clarinete y sus tíos, la trompeta y el saxofón alto; y en la familia de su mujer, Carmen, había un constructor de gaitas), conoció en un bar de Xinzo a José Guillén, un militar granadino, quien a los pocos días empezó a impartir clases de música a los niños del pueblo.
Cuenta Delio, el palo, que de la furgoneta pasaron al salón cedido por el párroco y de ahí surgió la Banda Xuvenil de Xinzo. «Era 1979, así empezamos en la música de manera aficionada, en una escuela de banda. A partir de ahí nos formamos y ahora todos tenemos una carrera profesional», explica la astilla. La hermana pequeña, Yolanda, ha seguido el mismo camino.
Delio Represas Carrera comenzó a dirigir la Banda de Salceda de Caselas en 1986, que compaginaba con la de El Rosal. La historia se repitió, entre 1988 y 1998 en Santa Cruz de Ribadulla. Hace casi una década que el músico de Ponteareas recaló en Viveiro. «Vine a dar clase al conservatorio... Y estoy muy contento, es un pueblo maravilloso, una gente estupenda, estoy totalmente integrado, procuro ser un vecino más», afirma.
En 1999 se hizo cargo de la Coral Polifónica de Burela y desde el 2005 está al frente de la Banda Municipal de Música de Viveiro. Amante de los retos, no tardó en disipar las dudas iniciales y aceptó dirigir la orquesta del Festival do Landro. «Cuando empezaron los ensayos, la preocupación me duró media hora. Estar ante un plantel de 22 profesionales, que son una verdadera maravilla, fue un placer. Y es que me gusta mucho el escenario», confiesa. «Mi pasión más grande es hacer arreglos de temas... Y dirigir. Es lo que me llena». A este profesor de viento metal, la música le ha aportado casi todo. «Hasta a mi mujer (María Amparo), valenciana; nos conocimos en un intercambio de la banda de El Rosal y la de Museros. Ella tocaba el clarinete», recuerda. Y no se resiste a lanzarle un guiño: «Me gustaría que se sumara a la plantilla de la banda de Viveiro».
De su padre aprendió «la vocación de la música». «Él no nos enseñó el lenguaje musical, porque no leía, toca la gaita de oído. Sí nos enseñó a disfrutar de ella. A él le tocó vivir una época mucho más complicada, había que buscar el pan». Nada enorgullece tanto a sus progenitores, Delio y Carmen, que la carrera musical de sus cuatro vástagos. «Cando fixo falta pedimos créditos para que estudiaran», comenta, satisfecha, la mayor fan de los hermanos Represas Carrera. «As mellores bandas que hai son nas que tocades vós», les dice, al final de cada concierto.
A sus hijas, María Amparo y Ana, estudiantes talentosas, Delio trata de inculcarles tesón y esfuerzo, valores esenciales para un músico. «Tiene un componente muy importante de talento, pero hace falta constancia, estudio diario y mucho trabajo», destaca. Quizás sea por eso que apenas hay paro entre los profesionales y faltan docentes en algún instrumento.
«La mejor escuela de músicos es la banda», sostiene el director. «Es una banda amateur, como casi todas, tienes que contar mucho con el factor humano, pensar que la gente viene a ensayar después del trabajo o el estudio, y que son de diversos niveles. Tienes que sacarles partido», indica, en el 50 aniversario de la banda de Viveiro.
Qué tal el público de Viveiro. «Es de las zonas de Galicia donde más aprecian la música. Hubo orquestas, que fueron escuelas, la banda actual cumple 50 años, hay corales, grupos de gaitas...», declara el director de la Big Band del Conservatorio de Viveiro. Eso sí, echa en falta un auditorio, una carencia que no suple «ese precioso teatro».