Mañanas como la de ayer valen para dar argumentos a los que piensen que la realidad puede sucumbir a la influencia de la ficción. En Riotorto se llegaba al mediodía con un cielo despejado que poco tenía que ver con el de la víspera y que quizá se debiese a un objeto milagroso. Álvaro Cunqueiro, que por cierto estuvo muy vinculado con Riotorto, describe en Merlín e familia los prodigios del paraguas de Sal el sol, que al abrirse en el día de Nuestra Señora de agosto consigue una mañana soleada.
Ayer era 15 de agosto, y la mañana soleada lanzaba sobre Riotorto grandes competencias. El alcalde, Federico Gutiérrez, reconocía que el mercado se iba animando; pero sospechaba que algunos quizás dejasen de visitarlo por la tentación de irse a la playa. Una media hora antes, en un bar cercano, los clientes enumeraban las poblaciones cercanas que ayer tenían fiesta: Meira, Trabada, A Ermida (A Pontenova)...
Fue también un día elegido por el Sindicato Labrego Galego (SLG) para instalar un stand que divulgaba la diferencia de precios en diversos productos entre lo que cobran los productores y lo que pagan los consumidores, con diferencias de hasta un 400%. Eso quizá equivale a hablar de nubes sobre el sector agropecuario de la zona, aunque Antonio Villarino, coordinador del SLG en A Mariña, afirmaba que mercados como el de ayer eran una medida positiva para buscar salidas.