Los trabajadores de la empresa que está realizando las obras de la variante del ferrocarril de Láncara sufrieron una desagradable sorpresa al comprobar como uno de los túneles sufría un derribo casi en la mitad de su trayectoria.
El túnel afectado es el denominado número dos que une los núcleos de Cortes y Supena. Tiene una longitud aproximada de 300 metros y el derribo se produjo a unos cien metros de la entrada.
El socavón tiene una anchura de unos diez metros e idéntica profundidad. No supone un peligro para las personas al encontrarse en una finca de difícil acceso situada en un lugar que no es de paso. En la actualidad está acordonado con barreras de plástico para evitar el paso.
El derribo se produjo a principio de la presente semana, aunque los vecinos de la zona no lo conocieron hasta el pasado miércoles.
El túnel ya estaba siendo utilizado por los trabajadores para pasar por él y hasta el momento no se había producido ningún tipo de incidente que hiciera presagiar su derribo.