Una hora para recorrer 37 kilómetros entre Foz y Viveiro

LUGO

06 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A la ministra Magdalena Álvarez se le agota el plazo. Confirmó en primavera al regidor focense García Rivera que el estudio informativo del trazado del corredor Barreiros-San Cibrao se expondría al público este verano. Entre el calor y los atascos los mariñanos seguimos esperando conocer el documento y circulando a diario por una carretera en la que las obras son más efectivas que los radares para controlar la velocidad.

En agosto, cuando la Administración se paraliza, tocan obras en las carreteras mariñanas. Las de mejora de la travesía de Xove, que la Consellería de Política Territorial decidió iniciar en pleno verano, provocan retenciones de hasta un cuarto de hora en el centro de la localidad. Ayer a mediodía la caravana de vehículos y camiones que circulaban en dirección a Viveiro alcanzaba varios kilómetros. Sonaban los pitidos de los chóferes, molestos no solo por las obras de renovación de pavimento de la travesía sino por tener que echar el freno y apagar el motor tan solo unos kilómetros antes, en el cruce de Río Covo. En este punto las obras también continúan en agosto, obligando ayer a los operarios a cortar provisionalmente el carril en dirección a Viveiro y a regular el tráfico, intenso a esa hora de la mañana. La consellería también paga el pintado que se realiza del vial entre Xove y O Castelo.

Localidades como Foz o Viveiro doblan la población en verano, una circunstancia que lleva a aumentar de forma proporcional el número de vehículos que transitan por las carreteras N-642 y la LU-862. El potencial turístico de las playas contrasta con las deficientes infraestructuras de la comarca, lo que lleva a batir récords como el alcanzado ayer por conductores que invirtieron una hora en recorrer los 37 kilómetros que separan Foz de Viveiro. Y como broche de oro, los minutos corren en el reloj mientras el conductor soporta los atascos para entrar o salir de la ciudad del Landro.

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