Niños a tiempo de no ser marginales

LUGO

Un centenar de chavales de Lugo con riesgo de exclusión social han sido atendidos en lo que va de año por los profesionales de Alar Galicia a través de Coaching Menores

01 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«No están excluidos socialmente por asuntos de drogas o de delitos, pero son chavales conflictivos o con problemas que necesitan estímulos y apoyos para aprender habilidades sociales que mejoren su vida». El sociólogo, Fernando González, resumió así el perfil al que responden el centenar de chavales de Lugo que en lo que va de año han participado en Coaching Menores, el proyecto «de acompañamiento profesional individualizado y prevención» que impulsa Alar Galicia en la ciudad amurallada.

La falta de autoestima o el desarraigo familiar acabaron, en muchos de estos casos, desencadenando serios problemas en los estudios, actitudes violentas en el hogar, en la escuela o en la calle e incluso comportamientos delictivos. No en vano, parte de los «aprendices» se incorporan al proyecto derivados por el servicio de Menores de la Xunta de Galicia o de la Fiscalía de Menores de Lugo.

La filosofía de Alar consiste en «enseñar a aprender», al estilo socrático de «conócete a ti mismo», como destacó González. «Ni los adoctrinamos -añadió- ni les decimos qué tienen que hacer». «Algunos chavales que están en el Coaching nunca se pararon a pensar por qué hacen o no una cosa, como portarse mal con los profesores o insultar a los compañeros», incidió ayer la educadora social Fátima Expósito.

Por esta razón, a lo largo del año, los chavales realizan talleres en los que trabajan habilidades sociales como la higiene, maneras de expresarse y comunicarse, comportamientos públicos o capacidades como la autocrítica o la de proyectarse a sí mismo a largo plazo. Cuando llegan, la proyección que tienen algunos críos no va más allá de dos días. «Lo que falta para la próxima borrachera que van a pillar», explicó Fernando.

Junto con las intervenciones individualizadas, los menores participan en actividades deportivas, como baloncesto y fútbol, y reciben apoyo escolar y clases de informática. «Estoy a gusto, me explican las cosas que no entiendo», relató con enorme timidez una joven de 15 años que entró en el Coaching de Alar por mediación de su madre. «Iba muy mal en el cole, no estudiaba», comentó la chica, que estudia 1.º de ESO. «Ahora veo que si quiero ser peluquera voy a tener que estudiar», finalizó. Su hermana pequeña, de 13 años, también está en el proyecto.

Además de la prevención del riesgo social y el asesoramiento, Alar apoya la tramitación y el acceso a la información. Durante el curso, el colectivo que preside Marijé Díaz acude a los institutos para trabajar con alumnos. A los chavales que tienen más de 16 años les dan apoyo formativo y de inserción laboral.