«Eles tuveron sorte, eu tamén»

LUGO

El dueño de un bar de Robra consiguió evitar que lo arrollara un coche que se salió de la carretera N-VI al desvanecerse el conductor, que se dirigía a Vilalba

24 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Juan José Fernández González, el dueño del bar Fontepedriña, en Robra, no deja de dar gracias porque los hados se confabularon y evitaron que un turismo fuera de control se lo llevara por delante. Estaba cerrando la puerta del local, sobre las once menos diez de la mañana del martes, con la intención de acudir a la feria de Rábade. Fue en ese momento cuando el automóvil chocó contra una pared lateral del edificio, rebotó y salió despedido hacia la puerta del bar. Hubo tres heridos, uno de ellos grave. Él consiguió escapar. «Eles tuveron sorte -asegura el hostelero- e eu tamén», en referencia a las consecuencias que pudo haber tenido el accidente.

«Conseguín abrir a porta e entrar. Iba para a cociña e diante de mín -asegura Juan José Fernández- rodaban os cachos das macetas que rompeu o coche». Asegura que un macetero enorme y pesado consiguió frenar el coche y evitar que entrara en el local.

Fernández, que estaba solo, ayudó a salir a dos de los ocupantes del turismo, una mujer que iba detrás y el acompañante del conductor. A éste no le tocó porque estaba en una postura complicada y no se movía y prefirió esperar a que llegara el personal médico para que lo sacara, por si acaso. Los otros dos, que aún estaba confundidos por el golpe, aguardaron por las ambulancias sentados en unas sillas.

El hostelero de Outeiro de Rei se cree dos veces afortunado. Una por haber conseguido evitar que el coche lo arrollara en la puerta del establecimiento y otra porque su esposa y su cuñada se retrasaron de una misa a la que acudieron y no pudieron ayudarle a bajar una cocina industrial que estaba dentro de un furgón. «Quería poñela aquí -dice señalando para la pared en la que impactó el coche- para acabar de arreglala e eu só non podía. Se chegaran a tempo eu non estaría hoxe equí, o coche teríame aplastado».

Todos los indicios apuntan a que el conductor sufrió un desvanecimiento y perdió el control del vehículo, cuando circulaba por una recta, en la N-VI, a la entrada de Robra. El turismo cruzó la calzada, cayó por el desnivel y se empotró contra la pared, donde tomó impulso para dirigirse hacia la puerta del bar. El acompañante, que se percató de la situación, intentó recuperar el control del vehículo, pero no lo logró.

Otros casos

El dueño del Fompedriña recuerda que la del martes por la mañana fue la tercera ocasión en la que hubo un accidente similar en el entorno de su local. Hace unos años un camión se salió de la calzada por el mismo sitio y acabó en el río. Años después un turismo efectuó una trayectoria similar. «Confío en que non veña a cuarta, porque da terceira librei...», asegura el hostelero.

Juan José Fernández llamó al hospital para interesarse por el estado de los heridos. Únicamente consiguió saber que al conductor le habían dado el alta. El suyo era el único nombre que tenía por el seguro del coche para confeccionar el parte de accidente.