Una empresa especializada sirve los menús a los detenidos en la comisaría. En el cuartel de la Guardia Civil la comida procede de la cafetería de la institución
06 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los tiempos del bocata para los inquilinos de los calabozos se acabaron. Ahora una empresa de cátering suministra los menús para quienes han de pasar por las dependencias de la comisaría de la policía. Quienes estén en calidad de detenidos en las celdas del cuartel de la Guardia Civil reciben la comida que se prepara en la cocina de la cafetería que funciona en el recinto del instituto armado.
En la comisaría lucense hay un total de seis calabozos por los que pasan diariamente una media de dos personas. Hasta el año 2006, la alimentación a los detenidos era una cuestión que dependía directamente de los presupuestos asignados al centro de la calle Chantada. El hecho de que no hubiese un servicio de cafetería en el mismo obligaba a los responsables a solicitar la comida para los detenidos a establecimientos externos.
Las cosas cambiaron. En septiembre de 2006, la Dirección General de la Policía adjudicó a nivel nacional un servicio de cátering para cubrir la alimentación a las personas que permanecían en los calabozos en calidad de detenidas. Actualmente, los menús tipo que sirven son zumo y galletas, en el desayuno y para el almuerzo potaje vegetal de garbanzos o arroz con pollo al curri. En ambos casos, la comida se proporciona en envases individuales, termosellados y esterilizados. Un microondas instalado en la zona de los calabozos permite calentar los platos.
A mayores hay disponible un complemento para aquellas personas que puedan necesitarlo o requerirlo y que consiste en comidas energéticas, zumo, galletas y macedonia de frutas.
Apta para todos
Uno de los problemas que comenzaba a plantearse en la comisaría lucense era el de atender a aquellas personas de otras nacionalidades con culturas culinarias diferentes. Los marroquíes, por ejemplo, no comen carne de cerdo. Además, es creciente el número de personas que no toman carne. Por éstas y otras razones, los responsables de la alimentación plantearon a la empresa la necesidad de crear menús que pudieran adaptarse a todo tipo de personas, religiones y dietas. Además, los platos que se sirven cumplen unos parámetros básicos de reducción de grasas y sal para evitar que puedan ocasionar trastornos a las personas con más problemas.
A mayores de la comida, en comisaría facilitan a los detenidos productos de aseo y a las mujeres, siempre que lo precisen, todo tipo de artículos de higiene íntima.
Los calabozos de la comisaría tienen una capacidad para entre diez y doce personas en total, pero es posible que acojan a más detenidos. Algunos de ellos son individuales y otros colectivos.
Controles periódicos
Anualmente, el Ministerio del Interior revisa dichas instalaciones para comprobar que cumplen con todos los requisitos. Además, existe una comisión a nivel europeo que vela, entre otras cuestiones, por los derechos de los detenidos y que también está autorizada a revisar las dependencias.
Una empresa especializada se ocupa periódicamente de la desinfección y desinsectación. Estas revisiones tienen carácter mensual. En caso de tener que estar ingresada una persona con alguna infección u otro problema que pudiera resultar contagioso, la celda, en la que únicamente como único material hay una colchoneta, es objeto de un tratamiento extraordinario.
El cuartel de la Guardia Civil dispone de cuatro calabozos que en los últimos años fueron objeto de una profunda reforma para mejorar en bienestar, comodidad y seguridad, según fuentes del instituto armado. Las personas que pasan por los mismos reciben la comida de la cafetería de la institución. Los platos varían en función del día. En caso de que una persona tenga una dieta especial, puede solicitarse que la preparen en la cocina del bar.
A mayores, varios concellos de la provincia tienen habilitados calabozos, algunos difícilmente cumplen las medidas mínimas de salubridad. Otros, como los de Burela, fueron mejorados no hace mucho.