Los barcos han vuelto a faenar. Y esta vez, además de notarse en los mercados, se nota en el bolsillo de los consumidores. «Por ahora hay poco pescado y muy caro», lamentaron ayer en Pescados Flórez García , en el mercado municipal Quiroga Ballesteros, donde tres puestos han tenido que echar el candado unos días debido a la escasez de mercancía. No en vano, lonjas como A Coruña, Celeiro o Burela subastan de nuevo, pero por ahora solo pescado de bajura. Los buques de altura tardarán aún unos días en regresar.
Así las cosas, en los mostradores lucenses se echan de menos bertorellas, congrios, gallos o bacalaos. No ocurre lo mismo con otras especies tradicionales de esta época. Así, ayer en Lugo se podían encontrar sardinas cheirando a frescura entre 2,90 y 4 euros kilo. Los jureles pequeños, también bautizados como chicharritos o chinchos, costaban desde 4,80 a 5,50 euros kilo. Sin duda, una de las subidas más espectaculares la protagoniza la merluza del día. «A 8 euros quilo a pequena e a 24 a gorda», voceaba ayer un pescadero. Comentó que antes del paro de la flota y la huelga de los transportistas, este tipo de pescadilla costaba entre 7,50 y 9,90 euros en kilo. «Subeu moito porque de momento hai pouco e quen o pagamos somos nós, que o queremos comprar», explicó uno de los responsables de Pescados y Mariscos Efrén .
En estas circunstancias, uno de los manjares más esperados del verano, el exquisito bonito del norte, se hace derrogar este año. «En Burela ya vendió un bonitero del País Vasco, pero el kilo iba a 12,50 euros en lonja. A eso hay que añadirle un 10% de impuestos, el transporte y el puesto. Ni vendiéndolo a 20 euros cubre», detallaron en Flórez García. Lo que significa la etiqueta de «elaborado». Mientras tanto, en algunos puestos de venta volvían a advertir de los peligros del pescado que no es lo que parece. «Sobre todo en los supermercados están vendiendo como si fuesen frescos jibia, chipirón, potas y calamares», denunció una vendedora. Y agregó: «Si tienen la etiqueta de ''elaborado'' es que están blanqueados y tratados con química». Otro de los puntos flacos es el pescado de importación. «Sigue entrando igual que entró siempre», señaló un comerciante. Lubinas de Turquía, filetes de perca no identificados y otras especies de dudosa procedencia se encontraban ayer en algunos puestos.
«Hay mucha menos actividad que antes de la huelga», lamentó una trabajadora de Pescados Mary Paz , en la plaza de abastos de Santo Domingo. «La gente escuchó que se vendía pescado congelado como fresco y ahora se vende menos», concluyó.