Los actos del Corpus sirven de altavoz a las demandas policiales que empiezan a extenderse en Galicia
01 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La Galicia oficial renueva esta mañana en Lugo la Ofrenda del Antiguo Reino. La vieja ciudad amuralla es hoy, un año más, escaparate de la Galicia institucional y también, en esta ocasión, rompeolas mediático de las reivindicaciones de los policías locales gallegos, aquí más airadas si cabe por diferencias con el gobierno local a causa del complemento de nocturnidad. Entre el consistorio y la catedral, entre las sedes de los poderes civil y religioso, los agentes lucenses harán oír su descontento a las autoridades de Galicia mientras van y vienen por la plaza Maior.
El alcalde filósofo que es el socialista José López Orozco , en el conflicto con la Policía Local, tal vez olvidó la orteguiana advertencia de que sólo es posible avanzar cuando se mira lejos, que sólo cabe progresar cuando se piensa en grande. Y, si no fue él, quizá lo olvidó alguno de los suyos y ahora los agentes amenizan sus más altas horas institucionales con reivindicaciones que, razonables o no (los jueces fallaron a su favor en más de una ocasión), tienen papel protagonista un día sí y otro también en la vida lucense. Claro que también habrán de cuidarse mucho los guardias de tener en cuenta lo que dejó dicho Ortega sobre avances y progresos; también con ellos reza y quizá debieron recordarlo antes de decidirse a convertir el día de la ofrenda en jornada reivindicativa y eludir la voluntaria misión de conformar la escuadra de honores.
Complicaciones
Algunos de los munícipes gallegos que deberían asistir a los actos oficiales en la jornada de hoy también saben de protestas policiales. Y es seguro que más de uno, independientemente del partido en el que milite, habrá lanzado alguna mirada crítica hacia el lugar en el que se cocinan y se aprueban las leyes. La de Coordenación da Policía Local traerá a los alcaldes más de una complicación. El diputado enriquece el bosque legal hasta que al alcalde se le hace difícil moverse por él y llega un día en que el policía local escolta al oferente -este año Xosé Sánchez Bugallo - no con sus galas y armas, sino en traje de sindicalista y equipado con megáfono y sirena. No es descartable que el catarro sindical se propague a otros colectivos policiales de la provincia y ya se ven algunos agentes del Cuerpo Nacional y los de la Guardia Civil acudiendo a tapar huecos de norte a sur de Lugo. Por cierto, al subdelegado del Gobierno, Jesús Otero , le dedicarán los agentes algunas de sus intervenciones.
Hoy puede ser uno de esos días en los que el político que, por decisión propia o contra su voluntad, no figuró en las listas electorales no eche de menos la pompa oficial. Viendo a los suyos y a los otros poner cara de circunstancias mientras suena la bronca sindical, el ex suscribirá sin la menor reserva el juicio de Camba : «Nadie como un ex diputado sabe cuán versátil es la fortuna, cuán veleidoso el favor de los hombres y cuán necia la vanidad de la existencia». Bien podrá decirlo Francisco Cacharro Pardo , que tantas cosas fue en política, que este año, por primera vez, no tendrá sitio entre las autoridades que participarán en la Ofrenda del Antiguo Reino. Con Cacharro cayeron otros populares de larga trayectoria política, como Julio Padilla Carballada .
Hoy, fuera del PP para atender imposiciones profesionales, Padilla disfruta serenamente de los paseos que tanto gusta y mira con divertido escepticismo las carreras, empujones y trapisondas que se viven en el que fue su partido mientras se despeña hacia un congreso de inciertas consecuencias. Padilla no ve mayores debates ideológicos; desde su actual posición comprueba que fundamentalmente «hay gente que quiere desalojar a Rajoy». Padilla también tiene claro que al pontevedrés «lo que no le beneficia nada es el entusiasmo de algunos». Quizá quiere decir lo mismo que quería decir Cacharro cuando, a su modo, afirmaba que generalmente hablan de renovación los que siempre se quedan en el cargo.
Ahora que su retrato está a punto de figurar al lado de los demás ex presidentes de la Diputación, al hombre que fue ejemplo a imitar en el PP español se le ve pasear tranquilo las calles de su ciudad. Su sucesor en la Diputación, el socialista José Ramón Gómez Besteiro , va camino de seguir sus pasos en el terreno del liderazgo partidista: Cacharro fue presidente provincial del PP y de la Diputación; los planes del PSOE para dotarse de una estructura provincial perfilan a Besteiro como uno de los idóneos para asumir la responsabilidad en este ámbito. Es probable que no le falte el apoyo de José Blanco.
Besteiro delegó en Lara Méndez la representación provincial en la ofrenda. Méndez, joven valor socialista, quizá piense en todo esto mientras aguanta el anunciado chaparrón sindicalista. Cosas de la vida, que ya dijo el filósofo que «es lo que hacemos y lo que nos pasa».