Vilalba quiere ser centro del norte

LUGO

La apertura de los primeros tramos de la A-8, la cercanía a su unión con la A-6 y la próxima conclusión de la AG-64 marcan el futuro inmediato del municipio

27 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Estar en el lugar justo en el momento apropiado es una virtud de los buenos futbolistas, que así pueden adelantarse a los defensas rivales y marcar goles que valen su peso en oro. Si las virtudes de los ases del balompié se pueden trasladar a los municipios, Vilalba está ante unas perspectivas que parecen favorables para reforzar su condición de cabecera comarcal y para reservarle un lugar destacado en el norte de Galicia.

El lugar no es el área de un campo de fútbol sino una zona en la que confluirán dos autovías -la A-8, que ya tiene en servicio tres tramos entre Vilalba y Baamonde, y la AG-64, que está en obras para construir el tramo de Cabreiros a la capital chairega-. Añádase la cercanía de Vilalba a Baamonde, en donde la A-8 confluye con la A-6, y se verá que la tradicional condición de Vilalba como nudo de comunicaciones del norte de Galicia se reforzará de modo notable.

El momento es la primera década del siglo XXI. Mientras la Transcantábrica está abierta hacia Baamonde y en obras hacia A Mariña y la AG-64 avanza hacia un final ralentizado por disputas entre la Xunta y el Gobierno central, Vilalba parece cumplir, en términos políticos, la teoría de que hay que cambiar para que nada cambie. Por un lado, la mitad de los concejales del PP y cinco de los seis ediles del PSOE -incluida la candidata, Elba Veleiro- entraron en la corporación el año pasado; por otro, los populares, a pesar de perder un representante, siguen gobernando con mayoría absoluta. Gerardo Criado está así en su primer mandato completo tras haber relevado en el 2005 a Agustín Baamonde, que combina el Parlamento gallego y el Concello.

Que Vilalba cambia se aprecia en el alto ritmo de la construcción en los últimos años. Pero no solo cambia por la proliferación de grúas, sino que el paisaje humano parece encontrarse en otra fase de transformación: el último censo municipal revela que el concello gana población -62 habitantes en el 2007 para sumar un total de 15.455 vecinos- gracias a la llegada de gente de otros ayuntamientos y del extranjero, ya que el saldo vegetativo interno es negativo.

Con el PSOE como clara fuerza de oposición tras el descenso del BNG, que bajó de tres concejales a uno, el PP quiere aprovechar este mandato para reforzar la capacidad de la villa como lugar de servicios.