«Nuestra afición nos levanta cada vez que caemos», elogia Werner

Marcos Pichel

LUGO

El Azkar dio el pasado sábado un cursillo de irreductibilidad. De cómo no dejarse avasallar pese a la injusticia, de creer en sí mismo a pesar de las adversidades y los elementos en contra. Los jugadores mostraron una gran confianza en sus posibilidades, pero tuvieron a su favor un refuerzo con el que muchos de sus rivales soñarían: un Pabellón Municipal lleno a rebosar. Werner sólo tiene palabras de agradecimiento para el público: «La afición nos levanta cada vez que nos caemos. Ellos tienen el noventa por ciento de culpa de que consiguiéramos remontar al Carnicer cuando estábamos fundidos».

El propio Juan Werner fue un ejemplo de cómo los pronistas se dejaron incluso más energías de las que les quedaban en el partido contra los de Torrejón. Su imagen recibiendo aire con una toalla en el banquillo ya en la parte final de la prórroga no puede ser más explícita. «Ya no quedaba aire para mí en el Pabellón», rememora el jugador, extenuado entonces, como todos sus compañeros. Las bajas de Orol y Kita, y la expulsión de Marcelo fueron un condicionante definitivo, reduciendo los cambios de refresco a la mínima expresión. «Entre Marcelo y yo nos rotamos todos los partidos. Nunca estamos los dos juntos sobre la cancha, y cuando lo expulsaron de forma injusta, ya no tuve esa posibilidad de que alguien me supliera», comenta el jugador.

Para Werner, el partido tuvo dos claves: la susodicha expulsión por doble amarilla de Marcelo, y la falta no pitada sobre Adri en una contra del Azkar que acabó con gol del Carnicer. «Se lo estuve recordando al árbitro cada vez que podía», admite el internacional. Fueron dos acciones que le dieron aire a un Carnicer que buena parte del partido había estado a merced de los lucenses. «Los árbitros no tuvieron un buen día», apunta, aunque es de la creencia que eso en Lugo «a veces parece demasiado fácil».

Tristeza y reacción

«Acabamos el partido un poco tristes», admite Werner. Sin embargo, se conjuraron al momento para mutar el abatimiento en motivación. Reaccionar y mentalizarse para tumbar a los de la base aérea en el partido del próximo sábado.

Uno de los motivos aducidos por el pívot pronista para reconocer el abatimiento final, no viene sólo de la derrota, sino «porque seis goles son demasiados». «Si no recuerdo mal, sólo Caja Segovia nos había hecho un marcador así», cuenta. Pero es que el Carnicer hizo gala de una efectividad envidiable. «A ellos les salió todo. Es muy difícil que se metan cuatro goles de falta, y además, encajar uno en propia meta. Pero nosotros nos levantamos una y otra vez», insiste. Sin embargo, este condicionante no le evita decir que «ellos son un buen equipo». «Por nombres no tienen mejor plantilla que nosotros, pero sí forman un buen conjunto, y siempre lo dan todo», afirma.

Un rival que les tenía cogida la medida, pero que esta vez han demostrado que es batible, como los demás. «La racha se acabó. Nosotros somos mejores. Aquí un Pozo o un Interviú te pueden ganar varias veces seguidas, pero cuando lo hace un conjunto como el Carnicer es un accidente», asegura Werner.

Fino de forma

Werner es uno de los grandes contribuyentes al arreón final que ha dado el Azkar, una vez superado un bache de juego en el último tercio de la temporada. «Me estoy encontrando muy bien -afirma-. Tuve una racha negativa en cuanto al gol, pero eso me hizo apretar los dientes, y correr y trabajar más. También es cierto que había puesto el listón muy alto en las primeras jornadas». La fuerza del equipo suplió su falta de puntería, como él mismo reconoce: «Hay que recordar que cuando yo marcaba el equipo no bajaba del cuarto puesto, y con todo el tiempo que estuve sin hacerlo, siguió en la misma posición, lo que quiere decir que somos un grupo muy regular».

Está convencido («aunque habrá muchos condicionantes», advierte) de que el sábado van a ganar. «Si tengo que apostar, me la juego por nosotros», dice sin rodeos. «A poco que estemos finos atrás, es casi imposible que arriba no nos salgan las cosas», pronostica.