La atleta lucense Alessandra Aguilar competirá en la maratón de los Juegos de Pekín Los resultados de sus rivales el fin de semana le garantizan un puesto en la seleción
29 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El sueño de cualquier atleta es participar en los Juegos Olímpicos. La ceremonia inaugural, en comunión con deportistas de mil y un países... La oportunidad de competir en el estadio, y si es en una prueba fetiche como la maratón... Tres premisas que cumplirá Alessandra Aguilar, con el billete para Pekín ya en su bolsillo, con la mejor marca de las españolas tras los resultados de sus rivales el pasado fin de semana.
«Está siendo una temporada muy buena», admite la atleta lucense. En el curso invernal vistió la camiseta de España en el Europeo y en el Mundial de campo traviesa, pudiendo así sacarse la espina del año pasado, cuando tenía todas las papeletas para acudir a este último evento y se quedó en casa por decisión del seleccionador. Pero eso es agua pasada, y encara el futuro con el optimismo y las «buenas vibraciones» que le han dado el salto de distancia, de la dureza del cros, a la agonista maratón. Y eso que admitía sus «nervios» ante la posibilidad de que mejorasen su marca y la apartaran del camino de la antorcha. Sólo lo consiguió la cubana nacionalizada española Yesenia Centeno, pero con un regristro inferior al suyo.
Una atleta de su experiencia, con multitud de certámenes internacionales sobre sus menudas espaldas, al iniciar el curso se marcó el objetivo de apurar las opciones de ir a Pekín, la guinda del pastel a su currículo. «Para acudir a los Juegos, veíamos que dando el salto a la maratón tendríamos más posibilidades de ganar una plaza», cuenta. Por eso, y tras hacer tres incursiones en la media maratón «con muy buenas sensaciones», como ella misma recuerda, se plantó en Rotterdam, una suerte de santuario para la prueba.
El 13 de abril, en la portuaria ciudad holandesa, Sandra solicitó el billete para Pekín, y el éxito decidió ser su acompañante: tercera, consiguió la mínima, la sexta mejor marca española de todos los tiempos y la más rápida para una debutante con 2 h 29 min 03 s. «Chema Martínez me había recomendado debutar allí, por el circuito, y por el ambiente que se vive», apunta, y los augurios del gran fondista madrileño, con el que comparte entrenamientos en la Casa de Campo, dieron en la diana. «Las condiciones eran las mejores, por temperatura, humedad... y el público abarrotando las calles; el único pero, el viento», recuerda Aguilar, aunque pudo capear ese contratiempo gracias a su liebre: «Me vino muy bien que Marc Roig estuviera todo el tiempo delante». El catalán le hizo de pantalla y le mostró el camino a la meta de una larga marcha olímpica.
El mejor acomodo
Aguilar ha encontrado la distancia que mejor se acomoda a sus características. «Pongo la marcheta, y a devorar los kilómetros», puntualiza. ¡E incluso disfrutó con el reto! Porque si lo normal es pasar un mal rato a partir del kilómetro 30 -lo que en el argot atlético se conoce como el muro- o acabar con los músculos y las articulaciones machacados para varios días por el esfuerzo, ella casi acabó tan fresca como para comenzar otra vez. «Sólo me duró un día el cansancio, y no tuve ni ampollas, ni rozaduras», asegura. Es más, sus reservas de energías no se consumieron, hasta el punto de afirmar: «Eso me permite ser optimista para mejorar la marca». Porque la maratón es una prueba que se corre mejor cuanto más se conoce y se gana en experiencia. Un punto a su favor, pues ella aún no ha entrado en la década de los 30.
Ahora está de vacaciones, pero con los Juegos en el horizonte, aunque confiese que aún no ha tenido ocasión de investigar cómo va a ser el circuito ni quiénes pueden ser sus rivales. «Ahora hay que adaptar el entrenamiento», apremia. Todo, para llegar a la capital china para recoger el testigo de la también maratoniana lucense María Abel.