Diputados lucenses de los tres partidos llevan al terreno político la necesidad de un nuevo centro de salud en el barrio
18 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El centro de salud de A Milagrosa y las últimas inundación de aguas fecales sirvieron como arma arrojadiza para que tres diputados de Lugo, de distinto signo, se enfrentaran en la comisión de sanidad del Parlamento. En ella se estrenaba el socialista Miguel Ángel Fernández, diez días después de tomar posesión de su cargo. El PSOE le encomendó encargarse de las cuestiones relacionadas con dependencia.
Los otros dos protagonistas de la comisión fueron el parlamentario del PP y antiguo delegado provincial de Sanidade, Dámaso López, que fue el que presentó la iniciativa y la representante del BNG, Cristina Ferreiro. Hubo algunas palabras fuera de tono.
El anterior delegado de Sanidade pretendía conseguir el apoyo de PSOE y BNG para instar al Concello de Lugo a que cediera a la Consellería de Sanidade los terrenos necesarios para la construcción del nuevo centro de salud del Sagrado Corazón. Hubo intentos de llegar a un consenso, que finalmente no se produjo y la iniciativa no se aprobó.
Dámaso López interpretó que de los votos en contra de los dos aliados en el gobierno de la Xunta a la iniciativa «popular» que presentó se deduce que PSOE y BNG están en contra de que Lugo tenga un nuevo centro de salud en el Sagrado Corazón.
La polémica sirvió, a unos y a otros, para lanzarse dardos envenenados. El autor de la iniciativa cree que es difícil justificar que PSOE y BNG «defendan unha cousa en Lugo e outra distintas en Santiago» y lamentó que por culpa «destas contradiccións sexan os usuarios os que acaben pagando as consecuencias». Dámaso López cree que si la ejecución del proyecto ya acumula un retraso considerable, aún se va a demorar más «porque PSOE e BNG antepoñen os seus intereses de partido ó beneficio xeral dos veciños de Lugo».
Dardos envenenados
Y, plazos, retrasos, responsabilidades pasadas e intereses partidistas fueron los argumentos que usaron sus oponentes en el debate. El diputado del PS de G-PSOE, Miguel Ángel Fernández, quien defendió que desde la llegada a la presidencia de la Xunta de Touriño, los responsables sanitarios lucenses «marcáronse unha prioridade que non é outra que a construcción dun novo centro do Sagrado Corazón». Aprovechó la ocasión para lanzarle un dardo envenenado a Dámaso López, a quien le recordó que su partido abrió de forma provisional el centro en el año 1990 y le espetó que hasta el 2005 «tivo moito tempo para poder executar algún proxecto».
A Miguel Ángel Fernández le correspondió en este caso defender a su compañero de partido, el alcalde de Lugo, José López Orozco, contra quien parecía que iban dirigidas todas las críticas de López, pese a que reconoció que en su etapa de delegado de Sanidade mantuvo al menos nueve reuniones con Orozco para tratar sobre el nuevo centro de salud del Sagrado Corazón.
El ex gerente del Xeral, que aprovechó, según el propio Dámaso López, para hacer un panegírico de su gestión en el hospital, explicó que el Ayuntamiento de Lugo tiene los terrenos para el futuro centro. Los retrasos en la aprobación del PXOM están afectando a estas obras.
Cristina Ferreiro le da la vuelta a la tortilla y acusa al PP de rechazar la enmienda presentada por BNG y PSOE a su proposición y que ampliaba la solicitud a todas las administraciones implicadas y no sólo al Concello de Lugo. Ferreiro recordó que 18 años después el centro de salud sigue siendo provisional, mantiene los problemas de accesibilidad y las inundaciones son habituales, lo que convierten estas dependencias sanitarias en un lugar insalubre.
Ferreiro, que también es profesional de la rama sanitaria, insistió que las instalaciones son «unha incongruencia co concepto de promoción e prevención da saúde».