A estas alturas de la legislatura, bastantes gente de la zona alta lucense es conocedora de las preferencias del presidente de la Xunta por la montaña, a la que al parecer acudía cuando le era posible ya antes de ocupar el cargo actual. Ayer en Navia, con el salón de plenos a rebosar de público, incluyó unas pinceladas líricas comenzando su discurso con una profusa loa a las montañas, a su paisaje y patrimonio. Sin embargo, pronto afloró el economista y aseguró que aún le importa más que los naviegos tengan «un futuro de traballo e dignidade».
Y ya metidos en materia, también llevó buenas noticias para los vecinos, con los que la Administración autonómica lleva más de una década jugando al gato y al ratón a costa de la deseada carretera a Becerreá. Recientemente fue publicada la licitación del tramo inicial, desde el enlace con la autovía hasta Ribeira y, según confirmó Pérez Touriño, «en breves días será adxudicada».
El anuncio no se limitó ahí, porque también puso a los vecinos como testigos de que las obras comenzarán antes del verano. Con respecto a la segunda fase, desde Ribeira hasta Navia, afirmó que está siendo finalizando la la redacción del proyecto, que será sacado a contratación este mismo año.
La intervención del presidente de la Xunta fue muy aplaudida en el Concello e incluso en una de las más concurridas casas de comida de la villa fue objeto de conversación, junto con bromas sobre invitaciones a comer. Pero también recibió muestras de asentimiento el alcalde, José Fernández, cuando le pidió al presidente que la conselleira de Sanidade estudie la posibilidad de ampliar el horario de las guardias médicas en la localidad, que ahora finalizan a las diez de la noche y piden que no se interrumpan.
La visita finalizó con un recorrido por las calles, con visita al puente y al abandonado castillo.