Los 3.676 hijos selectos de Marelo IV

LUGO

Acruga jubiló y envió al matadero a uno de sus sementales más demandados por los ganaderos lucenses por las aptitudes cárnicas de sus descendientes

15 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Acruga, la Asociación de Criadores de Raza Rubia Gallega, tendrá que eliminar en breve de su catálogo de sementales a Marelo IV, un ejemplar de reconocido prestigio en el sector, al que acaba de enviar al matadero. Una vez cumplidos los 16 años -la vida media es de entre 14 y 15- la organización que preside César Dorado decidió darle la jubilación de sus funciones de reproductor.

A Marelo IV le alargaron lo que en humanos se denomina vida laboral, durante un año más, dado que era un ejemplar cuyas dosis seminales tenían una gran aceptación en el mercado. La demanda no era sólo de los socios gallegos de Acruga, sino de ganaderos extranjeros. Este toro tiene, o al menos eso se le supone, descendientes de cruce con Nelore, pastando en las praderas de Brasil y en Polonia.

Marelo IV, hijo de Gallardo y de Navarra, es oficialmente el padre de 3,676 hijos, entre varones y hembras, de los que muchos, por no decir una importante parte de ellos, no consiguieron alcanzar la edad de su progenitor. Acabaron antes haciendo las delicias de los paladares, en las distintas modalidades de carne que proporciona una canal de jugosa ternera rubia gallega.

Entre las aptitudes que transmitía Marelo IV en sus genes a sus descendientes destaca que proporcionaba, -posiblemente alguna dosis seminal esté aún en activo- una «buena conformación cárnica y gran peso a los nueve meses». En sus pruebas de descendencia está testado que los machos alcanzaban los 302,5 kilos de media.