La idea, en principio, es sencilla: se trata de sustituir los autobuses por microbuses eléctricos en el interior del casco histórico para evitar que se supriman paradas del centro y a la vez, según explica el promotor de la idea, el popular Enrique Rozas, aumentar la puntualidad de los buses. Para hacer el transbordo entre ambos vehículos, Rozas propone que se instale un intercambiador en la ronda, delante de Obras Públicas.
El funcionamiento, a grandes rasgos, sería el siguiente. Un autobús de la línea 4 (A Tolda - Abella), por ejemplo, llega hasta la ronda y, en lugar de atravesar la Muralla por la porta da Estación hacia San Marcos o por la del hospital hacia Bolaño Rivadeneira, se dirige a un intercambiador ubicado en la ronda. Allí, quienes quieran entrar al casco histórico, suben a un microbús y el resto continúa el viaje en el autocar sin necesidad de dar rodeo por el centro.
Con este desdoblamiento de líneas, «los autobuses convencionales continuarían el itinerario por la ronda hacia sus destinos, mejorando las frecuencias actuales», explica Rozas.
Hace apenas dos semanas, el equipo de gobierno puso en marcha una reforma del servicio, en la que cuatro líneas cambian de recorrido y se crea una nueva (la 9E) hacia As Termas y el polígono de O Ceao, sólo para los sábados por la tarde. El concejal de Transportes, José Rábade, informó de que en la 9A (O Ceao - Praza do Rei - San Roque) se han eliminado las paradas del interior de la Muralla, porque la media de viajeros que bajaban allí era de un 0,03%.
El concejal popular considera que hay que evitar eliminar paradas del centro para potenciar al pequeño comercio, puesto que, «en la actualidad los aparcamientos son insuficientes y con la supresión de líneas que pretende Orozco y su equipo de gobierno se perjudicará a este sector».
Intervalos de cinco minutos
La propuesta de los populares establece que, desde que el pasajero desciende del autobús hasta que sube al microbús, no deben transcurrir más de cinco minutos. «Si vas a tener que estar parado diez minutos, vas andando», explica el concejal.
Para conseguir estas frecuencias, Rozas considera que «sería suficiente» disponer de tres microbuses, ya que «el itinerario por el casco histórico duraría unos 15 minutos».
En el intercambiador de la ronda da Muralla se daría servicio a todas las líneas que pasan por el centro de la ciudad, es decir: las líneas 1A, 3, 4, 6, 7A, 8 y 9A.
Enrique Rozas planteó esta alternativa en la última comisión de tráfico celebrada en el Concello con técnicos municipales y representantes de los grupos políticos. Además, planteó la posibilidad de instalar paneles informativos con el tiempo que falta para la llegada del autobús en las marquesinas y también en el interior de los autocares para explicar cuál será la siguiente parada. Una de las quejas más repetidas por los usuarios del transporte en la capital es, precisamente, la de desconocer cuánto falta para que llegue el bus.
El PP presentó en el programa electoral para las últimas elecciones municipales, celebradas hace casi un año.