Espacios indebidamente compartidos

LUGO

La ocupación por turismos de las áreas reservadas para labores de carga y descarga en el horario fijado para ello provoca quejas de profesionales de distintos sectores

08 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los profesionales del volante que se dedican al reparto en la capital lucense las pasan canutas para parar sin estorbar al resto del tráfico, cuando tienen que efectuar labores de carga y descarga. Y ello porque los espacios reservados para este trabajo, durante varias horas a lo largo del día, están ocupados con frecuencia por vehículos que no reúnen las características para utilizarlas. Un recorrido por las calles de la ciudad ponen de relieve la frecuencia con la que los automovilistas utilizan de modo indebido dichos espacios para parar o estacionar.

En un reciente recorrido alrededor de la Muralla, a media mañana, había turismos parados, sin conductor, en la zona de carga y descarga de la calle Vilalba. Un poco más adelante, en el tramo comprendido entre las puertas Miñá y Santiago, ocurría lo mismo; también en una de las áreas de carga y descarga más próximas al cruce con el Camiño Real. Y así ocurría también a la altura de la casa sindical y en las inmediaciones de Montero Ríos.

Ramón y Cajal

Las quejas de repartidores y profesionales autónomos que por su trabajo tienen que realizar operaciones de carga y descarga son numerosas. Uno de los afectados dice, por ejemplo, que en la de la calle Ramón y Cajal hay coches estacionados prácticamente durante todo el horario determinado para las citadas tareas. Dicen que con frecuencia sufren denuncias por parar en doble fila, un problema que evitarían si existiese el debido control policial sobre los espacios reservados.

Otras quejas en relación con las zonas de carga y descarga se refiere a su ubicación, pero en este caso sus autores coinciden en que en este aspecto cada cual tiene su propia opinión.

En algunos casos son los industriales y comerciantes los que ponen especial celo en que no sea ocupada por turismos la zona de carga y descarga más próximas a su establecimiento. En alguna ocasión, se muestran especialmente diligentes en avisar a la Policía Local.

Hay automovilistas que indican que, dada la situación del tráfico en algunas zonas de la capital, prácticamente son las citadas áreas reservadas los únicos espacios en los que es posible parar unos minutos para efectuar recados. Así las cosas, el gobierno local ha intentado repetidamente a lo largo de los últimos años resolver el problema; en ocasiones incrementó la vigilancia policial, en otras optó por modificar la ubicación de los espacios reservados e incluso llegó a efectuar pequeños cambios en los horarios. El éxito parece estar más relacionado con la vigilancia policial que con otras medidas.