Una fiesta con doble programa

E. G. Souto / G. G. Ubierna

LUGO

El día de la Policía Local reflejó este año el conflicto que enfrenta a una parte del cuerpo con el gobierno lucense

02 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La fiesta anual de la Policía Local de Lugo tuvo este año perfiles que la singularizan con respecto a las celebradas en los últimos ejercicios. Por un lado, por el contenido reivindicativo que le dieron los sindicatos Comisiones, UGT y CSIF. Por otro, y directamente vinculado con el anterior, porque hubo actos paralelos.

En el campo oficial, ya estaba anunciado que este año no se celebraría la tradicional formación de los agentes delante de la casa consistorial. El argumento de que el cambio de la formación por una jornada de puertas abiertas para 50 escolares en la sede policial obedecía a la línea de modernización del cuerpo resultó poco creíble. A la vista de lo ocurrido ayer, es muy posible que hubiese muy pocos agentes voluntarios para acudir al citado acto. Unos 50 niños del colegio Rosalía de Castro visitaron las dependencias de la Policía Local, en lo que constituyó el primer ensayo de una jornada de puerta abiertas en las citadas instalaciones.

Hubo también dos actos religiosos paralelos. Mientras las autoridades y los mandos policiales asistían a una misa en la catedral (con foto de familia en el claustro), oficiada por el obispo, los miembros del cuerpo que participaron en la protesta acudían a un oficio religioso en la iglesia de los Franciscanos.

El vino oficial se sirvió, como es habitual, en uno de los salones del Círculo de las Artes. Durante algún tiempo, los participantes en la protesta esperaron delante de la puerta de la sede de la citada sociedad lucense la llegada de los responsables municipales y de las demás autoridades, para reiterar sus protestas. Como se retrasaban, finalmente decidieron desplazarse hasta el restaurante Sevilla, donde fue servido el vino «alternativo». Es de anotar que acudieron también algunos agentes jubilados.