El Pabellón Príncipe Felipe se ha ganado a pulso el calificativo de talismán para el Leche Río. Los celestes han comparecido en tres ocasiones a lo largo de la presente campaña en el parqué zaragozano y en otras tantas citas han tumbado a un ogro de la LEB Oro. Después de navegar contra corriente, como suele ser habitual en el cuadro lucense, un triple de Morley en el último segundo sirvió al Breogán para alzarse con el primer título de la presente campaña. El norteamericano puso la guinda a un pastel en el que los ingredientes fueron un tremendo sufrimiento, igualdad, errores, aciertos y barra libre de remontadas.
La puesta en escena de los de Paco García no fue, como es habitual en las últimas semanas, la más adecuada. Los ganchos y directos de un Alicante convertido en púgil enviaron a los celestes contra las cuerdas de manera continuada. Pero como una versión baloncestística de Rocky Balboa, los gallegos siempre se volvían a levantar. El Eye of the tiger resonó por momentos en la vacía instalación aragonesa para espolear a un Leche Río que concedía tímidas ventajas al adversario, pero acababa encontrando fuerzas en sus propias heridas para regresar al envite con más fuerza.
El descanso se alcanzó en medio de un festival ofensivo de ambos conjuntos. Ese ritmo no interesaba al Breogán, que se perdía en el intercambio de golpes y en una presión alicantina que provocaba pérdidas inoportunas de los lucenses y canastas fáciles para los de Joaquín Costa.
Paso adelante
En la reanudación, el Costa Blanca amenazó remontada. Pero Morley, casi inédito en la primera mitad por culpa de dos prematuras faltas, sacó el antifaz de la mochila y marcó el territorio para devolver las opciones a los celestes. La puntería de Carroll y el atasco ofensivo del Breogán en algunas fases del partido impidieron que los de Paco García recuperasen las riendas antes del cuarto definitivo.
Y el desenlace se planteó con los mismos ingredientes que el resto de la final. Un capítulo en medio de otros episodios. El Alicante amenazó con la enésima fuga. Pero el Leche Río rebotó contra las cuerdas del ring, se colocó el protector dental y se encomendó a la casta y el orgullo para llevarse el trofeo en dirección al Pazo Universitario. Una defensa zonal ahogó las escasas ideas del conjunto de Joaquín Costa, y Morley, a lo suyo, trabajó como un minero en las proximidades del aro contrario. El guerrero del antifaz sacó petróleo y lideró, junto al acierto puntual de Ordín, el coletazo de los gallegos.
La tensión hizo acto de presencia en el Príncipe Felipe antes de que los maestrillos moviesen las últimas piezas. Héctor García se aplicó en defensa en el tramo decisivo y, con una anticipación y agresividad a prueba de bombas, rompió el sistema que Costa había preparado para Fisher en dos ocasiones seguidas. El Alicante se comió la última posesión y el caucho se le atascó entre los dientes. El Breogán dispuso de menos de dos segundos para deshacer un desempate que olía a prórroga. Y entonces apareció Morley. Se compró una capa a juego con el antifaz, hizo volar a Digbeu a por uvas, y en el último segundo anotó un triple que desató el delirio en el Leche Río. Rocky Balboa Breogán firmaba un final de película feliz en un torneo secundario.