Una discusión sobre la atribución de unas obras menores en la parroquia de Vilaxuste originó la ruptura del acuerdo entre PSOE y BNG de Portomarín
23 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La solidez del pacto que BNG y PSOE de Portomarín tenían cerrado hace tres meses saltó en pedazos a las primeras de cambio. Bastó que se produjera una discusión sobre la colocación de una rejilla en unas obras de hormigonado en Vilaxuste para que se rompiera.
La historia comienza cuando Medio Rural anuncia que se van a ejecutar trabajos de hormigonado en Vilaxuste. Los vecinos observan que en la obra no va a colocarse una rejilla que consideran necesaria y lo ponen en conocimiento del edil del BNG, Xesús López, que les dice que se les va a hacer el trabajo, pero que llevara su tiempo hacer las gestiones, por lo que momentáneamente tendrían que adoptar una solución provisional.
Llamada
Los vecinos, según manifestaron a esta redacción no quedaron conformes con esta respuesta y se pusieron en contacto con el teniente de alcalde, Marcos Sánchez, que se personó en el lugar en el que le esperaban numerosos vecinos y le comunicó al encargado de la obra, después de hablar con la alcaldesa, que solicitara la parrilla con la promesa de que si no aceptaba el coste Medio Rural, lo asumiría el Concello. Al final aceptó el cargo la consellería sin ningún problema.
El hecho fue considerado una intromisión en sus atribuciones -le correspondía llevar Medio Rural según el acuerdo para el pacto- del edil nacionalista y dio origen a la primera discusión que desembocaría en la ruptura del acuerdo.
Al día siguiente la situación se complicó todavía más cuando Silvia Rodríguez y Marcos Sánchez visitaron Vilaxuste tras ver unas obras en Vilar y se encontraron delante de la ya famosa rejilla a Xesús López y a un concejal del Partido Popular. La discusión entre los políticos dejó perplejos a los vecinos, que no entendían que una rejilla diera tanto juego político. «Tanta historia por esto non ten ningún sentido», afirmó ayer uno.
Lo que no sabía ese asombrado vecino es que una insignificante rejilla rompió un pacto que costó muchas semanas conseguir y que ahora será muy complicado recuperar.